14 de mayo 2008 - 00:00

"Un autoblindaje para el Club de París"

Politizó ayer el discurso el frente de los ruralistas que se quejan del nuevo sistema de retenciones móviles y, por extensión, del conjunto de las medidas del gobierno hacia el sector. Ocurrió no sólo por la presencia de los presidentes de las entidades más importantes en la reunión llamada ayer por la oposición en el Senado, sino por la letra que van adoptando las manifestaciones en los puntos de la protesta en el interior. El vocero de esa acentuación del sesgo político fue el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, en un discurso que dio en el piquete montado en San Francisco, Córdoba. Entre humoradas sobre una estrella ascendente en estas algaradas, el médico Norberto "Popo" Geabeno, que anima los encuentros con chistes y otros recitados, Buzzi corrió por izquierda al gobierno Kirchner cuando lo acusó de aumentar las retenciones para hacer clientelismo, para promover un autoblindaje y pagar la deuda con el Club de París, de beneficiar a grandes comercializadores de la leche, como los Mastellone, y también de promover más desempleo y caída de la economía. Buzzi no es carismático como un Alfredo de Angeli, pero es más articulado ideológicamente. Por eso interesa conocer un fragmento del discurso que dio ayer, que ha sido uno de los más virulentos de los huelguistas del campo contra el gobierno.

Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi: Quiero avisarles que... no es casualidad, nosotros somos cristianos, la mayoría, católicos, pero... acá hay una actitud, de los sacerdotes que están en las... en las diócesis, en las iglesias, que están consustanciadas con este problema. No por casualidad, anoche, me invitaron a un acto, que se va a hacer el domingo, en el campito de la Virgen de San Nicolás, con el obispo de San Nicolás. Y esto me parece que es importante.

(Aplauden.)

E.B.: ¿No?, así que, padre... estamos, somos cada vez más. Y la verdad también, que esto del Popo, para... digo para, pa (sic) poner un poco de... de humor, recién le decía yo, anoche contamos un cuento que le escuché al Popo, dice que una vez le preguntaron a la mujer del Popo, cómo es hacer el amor con el Popo. Y dice: «Es lo mismo que se te caiga un placard encima pero con la llave puesta».

(Se ríen.)

E.B.: Bueno, ahora vamos a hablar en serio, porque para contar macanas, no... ya está el Popo para contar manacas. Bueno, ahora vamos a hablar en serio porque con Juez allá en Córdoba, este...

(Se ríen.)

E.B.: Bueno, no, siempre hay cosas para decir. Y especialmente si están los canales, si están los amigos de TN, que esta cosa conspirativa que tiene «Clarín» contra el gobierno ¿viste?, que entonces ahora son... ¿no?

(Aplauden.)

E.B.: No es mostrar lo que pasa, es conspirar. Este... yo digo, la última vez que estuvimos acá, en San Francisco, está Juanchi Trossero, que no me deja mentir, y a lo mejor había unos cuantos de ustedes, fue en esta misma Sociedad Rural, pero en un salón que hay del otro lado me parece. Era la Asamblea de Productores Tamberos, de aquellos días, de primeros días de diciembre de 2007, donde un señor que se llama Guillermo Moreno.

(Silban.)

E.B.: Y ahí viene toda la silbada ¿no?... Moreno había determinado que la leche tenía que valer setenta centavos. setenta y tres centavos era en ese momento. Y había un pibito, que habían nombrado ministro de Economía, que tenía que esperar al 10 de diciembre para asumir como ministro.

(Silban.)

E.B.: ¿No?, que fue (se ríe), y empezó la gestión poniendo la trucha, y diciendo: « Hemos determinado que la leche vale setenta y tres centavos». Espectacular. Estábamos cobrando alrededor de ochenta centavos y estábamos discutiendo que no alcanzaba, y los tipos dijeron «vamos a poner un precio de setenta y tres centavos para ayudar a la lechería, vamos a darle aire a la lechería»... ¿no?

(Aplauden.)

E.B.: Se armó un quilombo (sic) espectacular. Yo la verdad, estuve en muchas asambleas en mi historia, pero la asamblea esa de San Francisco, fue inolvidable. Había tres mil tipos acá. Todos puteando (sic) hasta en arameo, en latín, en todos los idiomas. Una cosa de locos. Y eso significó, antes de que llegue la señora Presidente de la Nación al ejercicio, el primer candombe. En la lechería. Una cosa que tiene que ver con el mejoramiento genético, que tiene que ver con cuestiones mucho más de largo plazo, la mejor manera de estimularla que encontraron, fue bajarle el precio a la materia prima. Eso sí, ¿eh?, además de bajar el precio de la materia prima, seguir compensando a las industrias lácteas de las primeras marcas. Especialmente a un señor que está cerca de Buenos Aires que se llama Mastelllone.

(Silban.)

E.B.: La soja era el único instrumento que teníamos para sobrevivir. Mucha gente podía sostener sus esquemas ganaderos, o tamberos no resignando, digamos, los procesos históricos, de tener vacas o de tener tambo, porque con la soja más o menos se podía zafar. Pero entonces, para hacer las cosas más completas, dijeron: «Vamos por la soja», y llevaron la retención al cuarenta y cuatro por ciento. Fue diciendo: «No, hay que parar la soja, para estimular las vacas, la leche, el trigo», éste fue el discurso oficial. Y resulta que al final de cuentas, terminan complicando a los productores sojeros y quebrando la expectativa de futuro, y terminan jorobando a los productores de leche, y de carne, y terminamos con el pretexto, con aquel objetivo de sembrar más trigo, haciendo que terminemos sembrando menos trigo. Un fenómeno, hay que tener talento para cometer tantas tropelías juntas.

(Aplauden.)

E.B.: Talento. Pero esto... no son simples errores. A veces dice: «Bueno, hay que asesorarla mejor a la Presidente», porque uno trata de ser educado. Trata de ser... de estar... de tener cierta delicadeza, de decir: «Ese problema es un problema de asesoramiento». Pero, no es un problema de asesoramiento. Y ahí es donde yo quiero complementar, lo que los amigos ya describieron muy bien. Que es meternos en el terreno político. Acá lo que se decidió, es meterle un manotazo a la renta sojera, porque lo que se necesita es recaudación, y financiamiento. Sencillamente es eso.

(Aplauden.)

E.B.: Manotear, Mil quinientos millones de dólares, y transferirlos a la Casa Rosada. Y de paso, con el criterio permanente y constante, de que se pongan de rodillas todos los que tengan que ir a hacer una obra pública, frente a esa chequera. Los motivos de financiamiento, en realidad, son unos cuantos. No hay uno solo. Uno de ellos es, es cierto, la crisis internacional que supuestamente puede derivar en que haya seis mil, siete mil millones de dólares que necesiten para este año. Por lo tanto están haciendo un autoblindaje, por vía de recaudación, y entonces están teniendo ahí una reserva, digamos de recursos, por los vencimientos de deuda que se van a dar durante este año. Este es un aspecto. El otro aspecto, supuestamente, tiene que ver con la infraestructura. Entonces, todo esto es discutible. Es discutible, hasta dónde hay que arreglar con el Club de París, y cómo, y esto me parece que es parte de una decisión que debería ser colectiva, debería ponerse en discusión en el Congreso de la Nación, o debería hacerse un plebiscito convocando a la gente, decir: «¿Cómo hacemos para pagar las deudas, que se contrajeron de manera irresponsable, y esbirra, a lo largo de la historia argentina?». Digo, esto es una parte del problema. Pero la otra parte del problema, es cuál es la asignación de recursos en términos de lo que significa la obra pública en la Argentina. ¿Cuántos de nosotros estamos esperando con una demanda impaciente, que atraviese la pampa argentina el tren bala, para que nos resuelva los problemas de transporte?

(Silban y aplauden.)

E.B.: ¿Esta es nuestra prioridad?, y resulta, y resulta que para que el tren bala sea posible, iniciamos, hoy eso significa ir a verlo a Sarkozy, ¿eh?, hace pocas semanas atrás y resulta que para que empiece el tren bala, de entrada, y para que empiece en el riesgo empresario a ponerse, digamos, este... en, en inversión, para que empiece a invertir, le anticipamos seiscientos setenta millones de dólares, solamente para que empiecen las obras. Por lo tanto van a hacer las obras con la plata argentina.

(Aplausos.)

E.B.: ¿Y adónde va la plata?, también acá se dijo. A los gobernadores, a los intendentes, para hacer el lomo de burro en Villa Valtelina (sic), del que siempre habla acá el Popo, dice. «No podíamos hacer un obra, e inauguramos un lomo de burro», te dice, ¿no? Y dice: «Pasaban los gringos y nos dábamos cuenta por cómo puteaban» (se ríe). Para hacer un lomo de burro, una..., un cordón cuneta, después hay que ir a inclinarse allá. Y entonces ésta es la cuestión que «ahora» empieza a ser distinta. Se empieza a discutir la cuestión de cómo son los recursos. Se empieza a discutir, y éste es uno de los grandes aportes que hemos hecho en este... en esta protesta agraria, que atravesó a lo largo y a lo ancho de toda la geografía agropecuaria de la República Argentina, de que ya no se va a gestionar, ni se va a permitir gestionar, desde el autoritarismo de la Casa Rosada. Porque se empezaron a saltar el charco unos cuántos, eso es Busti, es Reutemann, ahora es Schiaretti.

(Aplauden.)

E.B.: Es Giustiniani, es Hermes Binner, son los concejales, son los legisladores provinciales, que empiezan a decir, ahora se empezaron a animar, y dicen: «Basta a una forma de concepción de la política», y empiezan a decir: «Vamos por un país federal, donde se respete al interior y donde se respete a nuestra gente».

(Aplauden.)

E.B.: El problema no son los cincuenta mil sojeros de los piquetes de la abundancia.El problema es el daño irreparable que se le está haciendo al interior en su conjunto. A los laburantes de la industria frigorífica. A los laburantes de la construcción. Empezamos a estar en un proceso recesivo, cuando en la economía mundial, hay un problema.... un proceso de expansión.

Hay un proceso de demanda de leche en polvo, de carnes, de granos, de proteínas, y en la Argentina, con un fenomenal talento, en una etapa donde podríamos estar creciendo, sin embargo, estamos haciendo que haya recesión, y que vayamos avanzando hacia el desempleo. Y la mayor caradurez, es que ayer se diga desde el atrio, otra vez, que está bajando el desempleo y que está bajando la pobreza, cuando es constatable que en el interior cada vez las cosas se están complicando más.

(Aplauden.)

E.B.: Y, además, está el problema permanente de cómo son, cómo es el tema de asignación de recursos. Y quiénes son los que ponen, y quiénes son los beneficiarios. Y ahí me parece que está la cuestión central, amigas y amigos. Nosotros hemos dicho ya muchas veces, y me habrán escuchado, pero creo que hay que repetir, hasta el cansancio, vemos que hay acto (sic)... que hay beneficiarios y beneficiarios... mientras se tomó la decisión «total son el cuatro o cinco por ciento del electorado, estos tipos no existen en términos de votos».

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