El 5 de mayo del año pasado, Néstor Kirchner organizó en el Corsódromo de Gualeguaychú un acto político para nacionalizar el conflicto por la pastera de Botnia. Para esto, en los días previos, funcionarios cercanos al Presidente llamaron a todo su gabinete, los gobernadores (aliados o no), y la mayoría de los intendentes del conurbano bonaerense (quizá por la cercanía geográfica). La amenaza de aumentar o disminuir fondos fiscales en el futuro hizo que la concurrencia fuera importante, y sólo el neuquino Jorge Sobisch y el puntano Alberto Rodríguez Saá decidieron no participar. El resto fue personalmente (hubo 20 gobernadores) o envió a su vice. La idea era mostrar que toda la clase política adhería a la «estrategia» de Kirchner para enfrentar a Tabaré Vázquez. El Presidente dijo, antes unas 30.000 personas (en realidad, muchos militantes y pocos ambientalistas), que el tema papeleras era «una lucha de toda la Argentina» y que se trataba de «una cuestión de Estado». Todos los políticos presentes firmaron después el Acta de Gualeguaychú, donde quedaba claro que la intención de la Argentina era no parar de avanzar hasta que Botnia se relocalice lejos de Fray Bentos. En el podio, Kirchner mostró el Acta y planteó por qué la mudanza de Botnia era un principio irrenunciable.
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Kirchner ya sabía en ese momento que la radicación de Botnia era algo que no se podía frenar, y que cualquier resolución ante La Haya demandaría, en el mejor de los casos, hasta el segundo semestre de 2008.
En mayo de 2006, cuando hizo que lo veneraran en Gualeguaychú, Kirchner conoció que la planta de Botnia tenía la financiación necesaria y que estaba lo suficientemente construida como para que su relocalización sea rechazada, como luego se confirmó.
Igualmente formaron fila ese día alrededor del Presidente, entre otros, Gildo Insfrán (Formosa), Alberto Fernández, Felipe Solá (Buenos Aires), los sindicalistas Hugo Moyano y Julio Piumato, Julio Cobos (Mendoza), que ese día debutó como orador del oficialismo, Daniel Scioli (vicepresidente), Jorge Telerman (que buscaba en esos días una alianza con Kirchner), Hebe de Bonafini (con una comitiva especial), Juan Carlos Blumberg (a los abrazos con Moyano), José Manuel de la Sota (el primero en llegar), Mario das Neves (Chubut) y Jorge Busti (Entre Ríos).
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