La orden de captura internacional contra Guido Antonini Wilson tuvo ayer tanta repercusión en Venezuela como en Buenos Aires. El acusado de querer ingresar al país los u$s 800.000 en una valija cuando llegó a Aeroparque en el vuelo del Cesna Citation alquilado por ENARSA transmutó en los últimos días de aliado empresario del chavismo en uno de los testigos más peligrosos que pueden caer en manos enemigas.
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En Venezuela se cree, entonces, que el trámite de extradición no sólo no será sencillo, sino que, además, puede tornarse imposible. Los Estados Unidos no suelen entregar a ciudadanos acusados en el extranjero y Wilson no sería una excepción en este caso, ya que tiene nacionalidad venezolana, pero también pasaporte de ese país.
Pero, asimismo, en la Florida ya existen dos denuncias de residentes venezolanos contra Antonini Wilson, que le piden tanto al gobierno americano como al FBI que lo investiguen por lavado de dinero. Formalmente, entonces, la inteligencia estadounidense puede iniciar una investigación y tomar a Antonini Wilson como un testigo o un acusado imposible de extraditar.
En Venezuela se cree que esa investigación ya comenzó y que el «valijero» ya habría sido ubicado por agentes federales: un testigo de esa categoría, relacionado y con información interna del gobierno de Hugo Chávez difícilmente será cedido, cuando puede ser mucho más rentable políticamente para Washington dentro de un programa de protección de testigos. En Caracas se afirmaba ayer que las declaraciones del testigo al FMI ya habían comenzado.
Contra esos antecedentes deberá pelear la jueza Marta Novatti si quiere conseguir que Antonini Wilson declare en Buenos Aires. Pero, además, resta conocer la ubicación actual del imputado.
No bien llegó a Miami procedente de Uruguay -única pista de su paradero que se conoce hasta ahora-, el venezolano se habría comunicado con sus contactos en Caracas para delimitar responsabilidades y acordar los pasos legales por seguir. Pero allí no habría recibido el apoyo que esperaba, sino todo lo contrario.
Paradero
Por eso, se afirma, no se recluyó en su casa de Miami, sino en un condominio de Fort Lauderdale -al norte de esa ciudad-, desde donde comenzó a armar su nueva red de contactos. Es desde allí donde, a pesar de no existir todavía en ese momento una orden de captura en su contra, se habría comunicado con autoridades americanas para pedir protección.
Curiosamente, los datos que publica la prensa caraqueña sobre la madrugada en la que llegó el avión a Buenos Aires parecen mucho más profusos que los que se ventilan aquí. Mientras se especuló con la existencia de un noveno pasajero, novelando así la participación de un custodio oficial venezolano de los u$s 800.000, en Venezuela se sostiene que ese agente nunca estuvo en el avión, sino que esperaba en Aeroparque fuera de la estación Sur, adonde llegó la aeronave. Se afirma que fue él quien avisó al Palacio Miraflores sobre el escándalo que recién comenzaba, manteniendo así informado a Chávez de los hechos desde el primer minuto.
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