Algunas organizaciones celebran los 30 años del golpe de Estado de 1976 como si fuera una fiesta. Otros, como el periodista-asesor presidencial Horacio Verbitsky, se dan un festín. Usó una guerra de espías de la Marina para lograr que ayer esa fuerza cerrase todas las oficinas de inteligencia naval, acusadas de espiar a funcionarios, una irregularidad que es grave, tanto como dejarlo saber -tratándose de agentes secretos- por el público. El cierre es para auditar su funcionamiento, pero es un botón de muestra del sueño de Verbitsky y sus seguidores, que es la eliminación de todo cuerpo uniformado, desde los militares hasta los guardiacárceles.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La medida fue anunciada anoche y se relaciona directamente con el caso de espionaje contra políticos y funcionarios, denunciado este fin de semana en la base aeronaval Almirante Zar, de Chubut.
De esta forma, el aparato bélico de la Marina quedó al borde del knock out, pues sin un sistema de inteligencia no podrá obtener información estratégica en materia de seguridad geopolítica.Además, la medida de auditarlas oficinas deja en ridículo a esa fuerza fronteras afuera. Los auditores podrán acceder a información clasificada sobre actividades, documentación y los bancos de datos que la Armada pueda tener. Con inquietante panorama es poco probable que servicios secretos de otros países se presten a colaborar con la Armada Argentina. «Ningún Terminar con la inteligencia sobre las fuerzas de seguridad es una pretensión de vieja data. La tuvo
El espionaje político siempre fue materia de novelas « orwellianas». Por caso, ayer se recordaba la denuncia del ex presidente
Dejá tu comentario