«No nos atacamos por los diarios, que ya es mucho.Además, vamos a enviar una comitiva conjunta a la reunión de la OIT. Por lo menos, para ir conociéndonos. Porque la desconfianza es hija del desconocimiento.» Así de conciliador se mostró ayer el secretario de Cultura de la CGT, Vicente Mastrocola, titular del Sindicato del Plástico y miembro principal del grupo conocido como MOP (Movimiento Obrero con Propuestas). Hablaba de las negociaciones que se están llevando adelante entre la CGT oficial de Rodolfo Daer y el Movimiento de los Trabajadores Argentinos, que conduce Hugo Moyano.
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Mastrocola hizo esas declaraciones en un auditorio inusual, rodeado de filósofos (Ricardo Duró), profesores (Roberto Reale) y politólogos (Ernesto Río) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Habló como único representante del gremialismo. Se ve que en la UBA no se enteraron de las gestiones de conciliación que él mismo comentó.
Este dirigente del sindicalismo clásico se animó en «tierra de infieles», es decir, una facultad habitualmente dominada por la izquierda dura. Por eso resultó casi desafiante al decir que «somos una corporación como es también una corporación el empresariado, que negocia con nosotros a través de cámaras». Hasta sobre la «caja» de las obras socialesle preguntaron y contestó: «Le damos salud a la familia por un promedio de 75 pesos por mes. ¿Quién está en condiciones de hacer lo mismo? Ni el Estado con el hospital público».
Los militantes de cepa marxista que escuchaban pudieron compensar estos desafíos con otros comentarios, como que «la desocupación es el nuevo nombre de la esclavitud, que transforma al trabajador en un caminante por un subsidio, carne de proselitismo de la dirigencia política» o «todo desaparecido no tiene sector, es un argentino, aunque su ideología fuera La furia sindical por el saber, las universidades y la cultura promete condenar para siempre aquella oposición de alpargatas y libros del peronismo tradicional. Si no basta mirar al propio Moyano, que hoy lanzará un seminario en el marco de las 62 Organizaciones, bajo la advocación de Lorenzo Miguel. Lo presentará en La Matanza, junto al duhaldista Momo Venegas y a Alberto Balestrini, el intendente local. Tanto esfuerzo por la capacitación parece confirmar lo que ayer decía Mastrocola en «Sociales»: «Tenemos que estudiar porque en la Argentina los dirigentes sindicales somos sabelotodos. Nos llaman a la mañana para preguntarnos por las tropas que se envían a Haití y nos acostamos por la noche hablando de medicamentos».
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