"Contra la violencia femicida y contra la precarización de nuestras vidas". La consigna de la protesta impulsada por el colectivo #NiUnaMenos, que incluye el primer paro de mujeres y una concentración en el Obelisco y en varias ciudades del país, abarca reclamos que se oponen a todo tipo de violencia machista. Sólo en 2015 hubo 286 femicidios, pero esa cifra está lejos de ser la única que marca los atropellos contra la mujer en Argentina. Las desigualdades de género siguen siendo significativas en un país que, paradójicamente, supo ser vanguardia con leyes como la del matrimonio igualitario o la de identidad de género.
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• Femicidios Según datos del Observatorio de Femicidios "Adriana Marisel Zambrano", de la ONG La Casa del Encuentro, al menos 286 mujeres, entre ellas 39 menores, murieron en 2015 víctimas de violencia de género, lo que representó un aumento del 3,25% de los casos respecto de las cifras registradas en 2014. El lamentable indicador de esa asociación civil indica que en la Argentina muere una mujer cada 30 horas por violencia de género a manos de, en la mayoría de los casos, personas conocidas de las víctimas.
• Maternidad y desigualdad Un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) aseguró que las madres argentinas sufren profundas desigualdades e inequidades en materia de acceso a la educación, al empleo de calidad y a la salud, respecto a las de otros países de la región. El estudio mencionó que los patrones de desigualdad y discriminación hacia las mujeres argentinas persisten a pesar de los avances normativos y de la visibilización que adquirió esta problemática en los últimos años.
• Desigualdades laborales El CIPPEC, en datos recogidos por la agencia Telam, sostuvo que en el ámbito laboral, las mujeres argentinas enfrentan dificultades considerablemente mayores que los varones, tanto en el proceso de búsqueda como en la selección y ascensos en sus puestos de trabajo. Sólo una de cada dos mujeres es activa laboralmente (trabaja o busca trabajo), cifra que no mostró crecimiento en muchos años y contrasta fuertemente con el 72% de actividad laboral masculina. A las mujeres les cuesta más obtener empleo (el 43% de las mujeres trabajan ante un 67% de los varones) y, una vez que lo hacen, es un empleo de peor calidad. Estas dificultades están íntimamente relacionadas con la falta de equidad existente en la distribución de las tareas al interior de los hogares. Las mujeres destinan en promedio 6,4 horas diarias a desarrollar tareas de cuidado mientras que los varones dedican tan solo 3,4 horas. Asimismo, el mercado laboral tiende a segregar a las mujeres impidiendo su acceso a puestos de decisión (el denominado "techo de cristal") y a los sectores más dinámicos de la economía (las "paredes de cristal"). Actualmente, según la Encuesta Permanente de Hogares, sólo tres de cada diez puestos de jefatura son ocupados por mujeres y el salario promedio de los varones es un 36% mayor que el de las mujeres (y un 27% cuando hablamos de puestos con las mismas responsabilidades).
El último Coloquio IDEA difundió datos que afirmaban que la distribución de la población en las compañías marcaba un 63% de hombres contra un 37% de mujeres. Además, un 60% de los encuestados no cuenta con iniciativas específicas para la inclusión de la mujer.
• Ausencia de debate sobre despenalización del aborto El año pasado, el exministro de Salud Daniel Gollán sostuvo que "en el país se calcula que hay unos 500 mil abortos anuales y es una causa de mortalidad materna". La cifra sirve de puntapié inicial, de cara a la ausencia de estadística oficial al respecto. Las complicaciones por aborto inseguro son la primera causa individual de muerte materna en 17 de las 24 provincias y se calcula que más de 60.000 mujeres tienen que ser internadas en un hospital público por consecuencias de abortos realizados en condiciones inseguras; la mayoría de las víctimas proceden de entornos con pocos recursos económicos o ingresos bajos. Amnistía Internacional elaboró un informe, denominado "El Estado como 'aparato reproductor' de violencia contra mujeres". Allí asegura que "si bien la discriminación contra las mujeres es patente en casi todos los ámbitos de la vida, en los sexuales y reproductivos alcanza matices escandalosos".
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