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María Laura Leguizamón
Desde el oficialismo, el proyecto fue defendido ayer por la salteña Sonia Escudero: «Es imposible pretender que hagamos transferencia de recursos, no se trata de una transferencia de la Policía, sino de liberar el cerrojo impuesto por la 'ley Cafiero' que impide que la Ciudad de Buenos Aires pudiera tener una fuerza policial propia», dijo en el recinto.
La senadora porteña María Laura Leguizamón, como oficialista, no pudo hacer más que apoyar el proyecto: «Le va a dar el marco de las facultades y competencias que se van a ir llevando adelante paso a paso».
También Vilma Ibarra sostuvo que la norma «es un paso adelante, está en juego la seguridad de los porteños y de los que ingresan a la Capital Federal, no está en juego ni la plata de la Nación ni de las provincias. No se les toca un peso a las provincias», se defendió.
El cierre del debate estuvo a cargo de Miguel Pichetto: «Estamos dándole facultades a esta Ciudad, la más importante del país, la de mayor ingreso per cápita para formar, capacitar y tener su propia fuerza de seguridad».
Para que a los provinciales les quedara clara su postura reafirmó: «No estamos transfiriendo nada, por lo tanto tampoco tenemos que transmitir recursos», dijo Pichetto esquivando así el precepto constitucional que indica que no existen transferencias de competencias de la Nación a las provincias sin la correspondiente partida para financiarlas.
Otro salteño, el renovador Ricardo Gómez Diez, siguió la misma línea: «Se trata de una lógica consecuencia de la reforma de 1994 que le asignó autonomía a la Ciudad», dijo.
El juecista Carlos Alberto Rossi, uno de los que más se opuso a la transferencia de fondos a la Ciudad desde el inicio del debate, apareció ahora conciliador, sabiendo que ese peligro se había vuelto inexistente: «La Ciudad debe tener su propia Policía porque, de esta manera, los vecinos van a tener oportunidad de reclamarle a quien deben cuando haya una falta de seguridad».
Sólo el radical mendocino Ernesto Sanz recordó el centro de lo que fue la discusión por la autonomía de la Ciudad, que comenzó cuando Macri ganó la Jefatura de Gobierno porteña: «La UCR acompañará el proyecto, pero esto es un avance más. El Congreso, al cerrar este capítulo, se queda con bastante gusto a poco en función de lo que el tratamiento mediático y electoral provocó en la política».
La nueva ley, redactada en base a un proyecto de la kirchnerista Juliana Marino, establece:




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