El trasfondo es -o parece ser- latensión entre la CGT y la CTA, recrudecida ante las versiones que dan cuenta que este año, Néstor Kirchner otorgaría la personería a central de la calle Independencia, alternativa que molesta al moyanismo. Pero hay, sobre todo, una disputa por afiliados, típico entre gremios, como lo probó la riña entre Moyano y Cavalieri por trabajadores de supermercados.
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En este caso se trata de 300 empleados de la empresa de celulosa Alto Paraná, de la provincia de Misiones, que se resisten a ser afiliados al sindicato UATRE, que conduce Gerónimo «Momo» Venegas, socio de Moyano y jefe de las 62 Organizaciones. Los trabajadores embisten contra Venegas y reclaman seguir representados por el sindicato SOEP, cuyo jefe es Lorenzo Barrientos, que está integrado a la CTA. Por este problema de encuadramiento, los empleados anunciaron ayer una huelga por tiempo indeterminado.
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