4 de junio 2008 - 00:00

"Yo conozco de rechazo social", le dijo Alfonsín a Cristina

Raúl Alfonsín volvió ayer a escena. En una carta abierta le pidió a Cristina de Kirchner que abriera el diálogo político. Sin anestesia, le advirtió sobre los peligros de la conflictividadsocial.
Raúl Alfonsín volvió ayer a escena. En una carta abierta le pidió a Cristina de Kirchner que abriera el diálogo político. Sin anestesia, le advirtió sobre los peligros de la conflictividad social.
Raúl Alfonsín comenzó a dar muestras ayer de que se está recuperando de la operación a que fue sometido en los Estados Unidos. A poco de estar nuevamente instalado en su departamento en Buenos Aires le envió una carta abierta a Cristina de Kirchner intimándola a retomar el diálogo político para evitar una crisis social por el conflicto entre el gobierno y el campo.

El tono general de la carta que hizo pública Alfonsín deja claro que le está hablando desde su posición de ex presidente. Casi como una comunicación entre pares. Fue, además, una decisión personal de Alfonsín al punto que en el radicalismo no tenían noticias de la misiva. De hecho, muchos dirigentes partidarios se enteraron de su existencia por la prensa. Sirvió, entonces, también como una comunicación a los suyos de que a pesar de su convalescencia por la operación de un tumor pulmonar -tal como relató hace 48 horas su hijo Ricardo- y el posterior tratamiento que deberá seguir en Buenos Aires, el líder de la UCR piensa seguir influyendo en la política local.

Así, el tono de la carta a Cristina de Kirchner tiene párrafos duros en los que advierte de peligros sociales que él mismo vivió a finales de su mandato y hasta le reprocha, de alguna forma, el tiempo transcurrido sin que el gobierno haya encontrado una solución.

«El motivo de la presente carta es mi firme voluntad de contribuir a afianzar la paz social en un tiempo en que el conflicto con el campo -acerca del cual me he expedido hace un mes y medio- ha trascendido la especificidad sectorial y ha venido a actuar como disparador de una disconformidad social -tema que conozco- que paraliza el mercado y conspira contra el desarrollo, acentuando las aristas más agudas de la injusticia», reza el primer párrafo.

En resumen, en esas líneas Alfonsín le advierte no sólo que existen tensiones en la sociedad, sino también que hay presiones sociales y no exclusivamente por la pelea con el campo. En otros tiempos podría haberse dicho que Alfonsín mostró la cuerda en la casa del ahorcado.

Para solucionarlo, el ex presidente cree «indispensable convocar al diálogo político para analizar la realidad de modo que los distintos partidos políticos expresen su visión acerca de la solución de los problemas, no sólo económicos, sino sociales e institucionales».

Sabe Alfonsín que dialogar con la oposición nunca fue una práctica de los Kirchner. Por eso insiste: «Usted ha de entender que resulta incompatible con la democracia la ausencia del diálogo político en los momentos que vivimos, que también debe ir unido al diálogo social y económico».

Y hasta le recuerda a Cristina de Kirchner las épocas en que compartían bancas en el Senado y la Presidente adhería a convocatorias al diálogo: «Seguramente usted recordará mi proyecto y mi preocupación en cuanto a la creación de un consejo económico y social, cuando ambos fuimos senadores», le dice. Recién al final Alfonsín retoma su pertenencia partidaria y hace una convocatoria al diálogo también al radicalismo, que por estos días muestra un apoyo irrestricto a la causa del campo: «Estoy seguro de que la Unión Cívica Radical podrá observar, en el marco de la oposición, el espíritu constructivo que siempre la ha animado».

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