18 de agosto 2006 - 00:00

Zaffaroni alienta la reelección de Solá

Felipe Solá está habilitado para ser candidato a gobernador bonaerense el año próximo, en la consideración de Eugenio Zaffaroni. Con visión de jurista, el magistrado «oficialista» atribuyó esa posibilidad a errores en la redacción de la Constitución provincial reformada en 1994, pero entendió que, en aquel momento, el espíritu de los convencionales era impedir la rereelección de gobernadores y vices, aunque lo volcaron mal al texto constitucional. Un paso adelante de Solá hacia su tercer mandato.

Felipe Solá
Felipe Solá
Como una bendición inesperada, Felipe Solá cosechó ayer un aliado poderoso en la batalla jurídica para poder competir por otro mandato como gobernador: el supremo Eugenio Zaffaroni afirmó que, por omisión, la Constitución bonaerense autoriza esa posibilidad.

«Si nos atenemos a la letra de la Constitución creería que sí», dijo Zaffaroni, en la Facultad de Periodismo de La Plata, adonde asistió a la entrega del diploma de doctor honoris causa a Rosa Shonfeld, madre de Miguel Bru, joven desaparecido el 17 de octubre de 1983.

Su lectura generó euforia en el felipismo que, velozmente, abrazó el argumento del ministro de la Corte Suprema como su biblia para defender la pretensión de Solá de anotarse, una vez más, el año próximo como candidato a gobernador.

Ese intríngulis deberá resolverlo, en su momento, la Corte provincial o en la Junta Electoral. La Corte Suprema arrastra precedentes de no intervenir en asuntos electorales. Zaffaroni especuló con eso porque el tribunal nacional no aceptaría, llegado el caso, tratar el tema.

El jurista equilibró su interpretación entre la letra y el espíritu de la Constitución. Señaló, por un lado, que la ley máxima bonaerense «es poco clara y hay un error en la redacción» por lo que, «creería», deja lugar al planteo de Solá.

Sin embargo, aclaró, «el constituyente quiso poner una cosa, pero escribió otra: escribió recíproco y recíproco no es el caso». Es decir: más allá de que lo que quisieron, los redactores de la reforma del 94 no contemplaron todas las opciones.

El punto refiere en concreto al artículo 123 que prohíbe la rereelección del gobernador o vice, en tanto repitan una vez en sus cargos o se sucedan recíprocamente. «El gobernador y el vicegobernador pueden ser reelectos o sucederse recíprocamente por un nuevo período», dice el texto.

El caso Solá no está previsto porque primero fue vice y luego gobernador, pero con la mencionada reciprocidad porque Carlos Ruckauf, gobernador en 1999, no fue el vice en 2003. Según la óptica Zaffaroni, como no se cita la alternativa que enfrenta Solá, el gobernador está habilitado.

  • Cambio de sentido

    Ese error, según Zaffaroni, es producto de que en el mundo jurídico se busca no ser redundante «pero cuando es necesario hay que serlo, ( porque) para no ser redundante cambiaron una palabrita que cambió el sentido del texto», castigó a los constituyentes de entonces.

    Es, en rigor, el argumento que hace tiempo expone León Arslanian, operador judicial del aval a la reelección. Hay, como contó este diario, otro actor que actúa más reservadamente para apuntarla ese propósito el juez de la Suprema Corte bonaerense, Daniel Soria.

    Ayer, en La Plata, se regodeaban con un dato político: anteayer, el presidente del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari, había asegurado que «ningún jurista serio» podría afirmar que la Constituciónautorizaba a Solá para buscar otro mandato.

    «Lo dijo Zaffaroni» se ufanaban desde el felipismo. No era el único sablazo: Juan Amondarain le imputó a Bancalari que se opone a la reelección de Solá porque «su candidato a gobernador es Aníbal Fernández. Tiene derecho, pero que lo diga claramente» dijo el senador.

    Sin embargo, el debate no está saldado. El supremo dio su opinión favorable pero, luego, orientó la discusión hacia un punto siempre complejo: el espíritu de las leyes y el espíritu de los redactores al momento de escribir y luego votar esas normas.

    La historia registra un dato, quizá anecdótico, sobre ese punto. Cuando se reformó la Constitución, el peronismo bonaerense estaba -por debajo de Eduardo Duhalde- manejado por Alberto Pierri y Osvaldo Mércuri, ambos pretendientes a la gobernación.

    Tras el pacto de Olivos entre Carlos Menem y Raúl Alfonsín, que autorizó la reelección, Duhalde tuvo que retocar la ley provincial para poder repetir. Para cortar una eventual reelección posterior de Rafael Romá, Pierri y Mércuri incluyeron el punto de la reciprocidad.

    Romá era, por entonces, un postulante peligroso porque -dato recurrente en los vices- tenía buena imagen y medía bien. por eso, Pierri y Mércuri lo querían sacar de la pista para el 99 y, por eso, se enfocaron expresamente en la imposibilidad del vice de continuar.
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