3 de agosto 2001 - 00:00

Bueno: impulsan una ley para canjear armas por alimentos

Sólo en la Capital Federal se estima que existen más de 200 mil armas y que 37,3 por ciento de la población que las posee las ha adquirido para protegerse y prevenirse contra la delincuencia. El dato no es menor, si se tiene en cuenta que las personas que están dispuestas a disparar y matar comprenden una amplia franja que va desde los 25 a los 50 años.

Las estadísticas del Registro Nacional de Armas (RENAR) señalan que han sido regis-tradas 45.740 nuevas armas en este semestre, con lo cual el número de armas de fuego en poder de la gente alcanzaría a 2.300.000. Casi 20 por ciento de ellas pertenece a las fuerzas de seguridad y agencias de vigilancia.

Sólo en la provincia de Buenos Aires, circulan más de 800 mil armas. La fría estadística ha servido, sin embargo, para avivar un encendido debate sobre la forma más apropiada de reducir la cantidad de armas que hoy existen en los hogares argentinos. Se cree que cada 10 minutos alguien compra un arma como consecuencia de la escalada delictiva de los últimos meses.

La Legislatura porteña está a un paso de aprobar una ley que apunta a implementar un programa que ha sido denominado Menos Armas por Más Seguridad.

Interesantes alternativas

El plan de desarme prevé la entrega y destrucción de armas, municiones y explosivos a cambio de alimentos, medicamentos o materiales de construcción. También contempla otras alternativas, como la entrega de becas para estudio, pases para transporte público, libros, pases a espectáculos que organice la Ciudad de Buenos Aires o entradas para espectáculos deportivos.

El equivalente entre las armas canjeadas y los bienes a entregar se establecerá de acuerdo con el arma entregada y el valor del canje no podrá superar 50 por ciento de su valor de mercado, mientras que el valor de los productos a entregar tendrá que ser de 100 por ciento del precio del mercado.

Por caso, para tomar el «modelo Mendoza», en esa ciudad está establecida una escala de valores para las armas que se entregan: rifles, escopetas y fusiles oscilan en valores que van desde los 50 hasta los 150 pesos, las armas calibre .22; .25 y .32 de 50 a 150 pesos y las armas de calibres mayores (de uso condicional) de 150 a 350 pesos.

En Estados Unidos, el programa de entrega voluntaria, actualmente promovido por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD), da 50 dólares, un valor por debajo del precio en el mercado negro, para asegurar que los ciudadanos que entreguen sus armas lo hagan por el bien público.

Los beneficios no se entregarán directamente, sino que se implementará un sistema de certificados de entrega, que luego serán canjeados en la Secretaría de Justicia por bonos que servirán para retirar los bienes acordados.

«No aspiramos a que un delincuente nos entregue un arma por dos paquetes de arroz, porque eso sería utópico.
Este plan es una herramienta más que contribuye a retirar de la sociedad la mayor cantidad de armamento», sostiene el presidente de la Comisión de Seguridad de la Legislatura e impulsor del proyecto, Fernando Caeiro.

El legislador consideró que el arma es un valor importante dentro del objetivo de robo y que es incorporada inmediatamente dentro del circuito delictivo.
«Cuanto más armas saquemos de manos de la gente estaremos evitando que muchas de ellas caigan en esa espiral delictiva», apunta Caeiro.

Mayor inseguridad

«Quienes se arman para tener mayor seguridad se equivocan, porque el ciudadano no está psicológicamente preparado para matar. La tenencia de armas con el argumento de la autodefensa sólo genera mayor inseguridad», agregó el legislador.

Una vez que el programa entre en vigencia será por 180 días, prorrogable por otros 180 días. Para hacer más efectivo el plan se contempla la posibilidad de que sea el mismo RENAR un centro de recepción y hasta la recolección domiciliaria.

 Un nuevo sistema

También está en estudio la posibilidad de implementar un sistema telefónico gratuito de información (línea 0800), que recibirá denuncias sobre tenencia, portación y comercialización ilegítima de armas, explosivos y municiones (un sistema que ya utiliza el RENAR y que ha dado buenos resultados).

Los datos recogidos por el RENAR dan cuenta que
34,1% de las armas que utiliza la gente son pistolas, 29,1% revólveres, 17,9 escopetas y 14,4 por ciento carabinas y fusiles. El 95,9% de quienes las usan son hombres y sólo 4,1% son mujeres.

Un reciente informe sobre la violencia urbana revela que
en 53,3 por ciento de los robos y delitos producidos se emplearon armas de fuego, 30,1 por ciento fue con amenazas y arrebatos y en 11 por ciento se emplearon armas blancas y elementos contundentes.

La alarma social que ha despertado la espiral delictiva y la frecuencia con que se producen los episodios violentos se han convertido en las principales preocupaciones, sobre todo en la Capital Federal.

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