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Conmoción por el hallazgo del cuerpo sin vida de Diego Peralta
La inseguridad es un drama social. Al que se resiste o huye lo matan. El que paga también ahora muere. Por el joven de 17 años se pagó, ya lo habían matado y cobraron. Fue detenido un hombre acusado de haber realizado las llamadas. Hay más secuestrados retenidos. Hay más de 100 asesinos sueltos por muertes de policías y civiles. El drama es en todo nivel social. Sólo se ve un camino: el Estado y civiles con donaciones para dar recompensas a quienes informen sobre asesinos y secuestradores. Un fondo así intranquilizaría a delincuentes ya sin escrúpulos. Ayer vándalos destrozaron una comisaría por crimen de Peralta. La Policía desgastada por política no alcanza ni puede solucionar.

Anoche, se vivieron momentos de extrema tensión cuando un grupo de vecinos de El Jagüel marchó hacia la comisaría de la zona y apedreó la dependencia policial.
Además, incendieron un automóvil y prendieron fuego parte del edificio policial lo que demandó la intervención de los bomberos para contener las llamas que iniciaron los vecinos indigados por la actuación de la fuerza de seguridad en el caso (ver aparte).
El secuestro de Diego Peralta, uno de los casos más conmocionantes del último tiempo, se convirtió también en un hecho lleno de intriga y puntos sin resolver, por caso el alto monto exigido por los secuestradores, considerado muy elevado para un «secuestro al voleo» (ver nota aparte).
Durante casi cuarenta días, la Policía realizó varios rastrillajes sin obtener resultados positivos. Incluso, el gobierno bonaerense ofreció una recompensa de 50 mil pesos a cambio de información para aclarar el hecho.
• Hallazgo
El cuerpo de Peralta fue hallado por vecinos de Ezpeleta cerca de las 14.00, cuando lo vieron flotando de espaldas en la superficie de una tosquera ubicada en el cruce de la autopista Buenos Aires-La Plata y la calle Salta.
Inmediatamente, fueron convocados al lugar personal de la Policía Bonaerense y de los bomberos voluntarios de Quilmes, que extrajeron el cadáver del agua y lo trasladaron a la morgue judicial del distrito.
Fuentes de la investigación, confiaron en principio, que el cuerpo habría estado dentro de la tosquera entre «tres y cinco días», aunque las pericias forenses arrojarán mayor precisión sobre este tema que es clave para entender el caso (ver nota).
Tras la confusión inicial, trascendió que la ropa que vestía el cuerpo hallado (un jean gris y una remera del club Gimnasia Esgrima La Plata con el número 10 en la espalda) era la que vestía Diego cuando fue secuestrado.
Al respecto, el comisario Rodolfo Coronel, de la Departamental de Investigaciones de Quilmes, dijo que «la vestimenta y la edad» del cadáver hallado en una tosquera de Ezpeleta apuntaban a pensar que se trataba del joven. Luego se confirmó.
Ahora, las actuaciones de la Policía provincial quedaron en manos del juez federal de Lomas de Zamora, Carlos Ferreiro Pella, a cargo de la causa, quien aún debe investigar quiénes fueron los responsables de la muerte del menor.
En el marco de esa investigación hay un detenido, identificado como José Paulo García, a quien se acusa de haber realizado llamadas a la familia Peralta con fines extorsivos.


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