18 de septiembre 2001 - 00:00

Conviene regresar a la convertibilidad del '91

Los atentados del martes en Nueva York y Washington van a provocar consecuencias para nuestro país de carácter político, económico y de seguridad. Desde ahora, Estados Unidos reformulará un sistema de seguridad global a partir de un hecho contundente: actores no estatales usando alta tecnología pueden causar daño a la población civil dentro de su propio territorio. La seguridad global se convierte, entonces, en el eje de la seguridad interna. Por lo tanto, la vinculación de los Estados Unidos con el resto de los países, en todas las áreas, tendrá este ingrediente. Seguramente veremos situaciones que pondrán a la Argentina ante definiciones más contundentes. En lo económico, si se agudiza la recesión en Estados Unidos habrá consecuencias sobre inversiones, sobre precios de commodities, sobre la posibilidad de apoyo directo. Los norteamericanos pueden concentrarse mucho más en sus propias necesidades y menos en las de otros países.

Un aspecto importante son las consecuencias de una baja del dólar con respecto al euro. Si se igualan habrá que poner en funcionamiento la nueva convertibilidad ( 1/2 dólar - 1/ 2 euro). Esa inoportuna ley que el Congreso votó a propuesta del gobierno y que sólo nos ha ocasionado problemas. Si eso ocurre, y el peso se revalúa con respecto al dólar, nuestros exportadores estarán en el peor de los mundos. Perdimos la certeza que nos daba el dólar y ahora perderemos plata.

Retorno

Deberíamos volver a la convertibilidad original inmediatamente (tengo un proyecto de ley presentado en ese sentido). De este breve análisis surge con fuerza el hecho de que la historia de nuestra época será distinta desde el 11 de setiembre de 2001 y las decisiones de los países estarán marcadas por estos hechos. Esperemos que nuestro gobierno esté a la altura de las circunstancias.

El general Perón, un visionario, anticipó hace 50 años que los países se integrarían continentalmente. Para la Argentina y América visualizaba la integración «desde el Artico hasta la Antártida». Hacia allá vamos. Durante los '90 hemos logrado concretar el Mercosur y hay compromisos de 34 países de América para avanzar en el ALCA (Tratado de Libre Comercio), que hoy adquiere una relevancia política y cultural mucho más fuerte. Esta voluntad fue claramente sostenida durante el gobierno del presidente Menem y mantenida por el del presidente De la Rúa. Es importante resaltar esta decisión, pues éste es el proyecto estratégico que mejor futuro puede proporcionar a los argentinos, por las grandes posibilidades de desarrollo que abre. Después de años de desencuentros con los Estados Unidos, en la última década los argentinos pudimos revertir esta tendencia para avanzar hacia excelentes relaciones, que este gobierno sostiene, a pesar de algunos tropiezos. La Argentina se jugó fuertemente en defensa del mundo libre en la Guerra del Golfo; junto con otros 28 países enviamos apoyo militar y naves al Golfo, fuimos los únicos en Latinoamérica. Como parte de ese mundo somos aliados extra OTAN, junto con Israel, Jordania, Egipto, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Continuar con ese compromiso de modo claro es un tema estratégico de alta prioridad que va a incidir, y mucho, en el destino de la Nación y de su pueblo. Baste observar la posición unánime de los países de la OTAN (Bélgica, Canadá, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Polonia, Portugal, España, Turquía, Gran Bretaña y Estados Unidos), que han determinado que el ataque a cualquiera de sus miembros será considerado como un ataque a toda la alianza, para percibir la incidencia que la seguridad tendrá en las relaciones internacionales de cualquier orden. ¿Qué significa hoy Estados Unidos?

Estados Unidos es el país más importante del planeta en, por lo menos, tres sentidos: en el de la defensa, es el más poderoso y mejor armado; en el de la economía, con 5% de la población mundial (300 millones de habitantes) produce 25% del PBI mundial, y controla o incide sobre 40% del comercio mundial; y por su nivel y desarrollo tecnológico.

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