4 de abril 2002 - 00:00

El juego de impactos de monseñor Primatesta

Aun cuando la habilidad de persistencia de la Iglesia, con sus 2.000 años de experiencia, la lleve a mantener siempre un pie en varios lados, sorprendió Raúl Primatesta al sugerir al gobierno de Duhalde que no se ate a pie juntillas a las recetas del Fondo Monetario Internacional en el momento más clave de la negociación con una importante misión aquí del organismo y en vísperas de la llegada del jefe, Anoop Singh. Como siempre ha sucedido con este famoso cardenal cordobés, si se le pregunta hoy la autoría la niega pero todos saben que es cierta, aunque no las lance desde el sermón de un púlpito en una misa dominical. Sabe bien cómo hacer deslizar lo que quiere decir y también dejar luego en duda a quienes se quieran asegurar de lo dicho con una ratificación formal que nunca obtendrá.

Por las dudas de que el consultante se desconcierte, el mismo cardenal siempre se encarga de difundir en sus numerosos diálogos «Dios me dio el don de hablar confuso en el momento oportuno».

¿Qué momento «oportuno» es éste para que Primatesta haya lanzado el consejo que, era obvio, iba a impresionar a Duhalde, que se siente ante los postulados del Fondo como sesentón soltero contumaz frente al primer embarazo de su vida? Por supuesto. Duhalde lo llamó en el acto, pero logró las mismas indefiniciones que cualquiera que quiso forzarlo o lo interrogó a Primatesta estos días más allá de lo escueto y único que quiso decir y sin que le gusten ni ampliaciones ni las plaquetas entintadas para huellas dactilares.

El «momento» elegido por este cardenal es, desde ya, en vísperas del arribo del fuerte y respaldado indio Singh sobre quien a la Iglesia, «tipo Primatesta», no le cae bien tanta relevancia que tiene y, además, la posibilidad de que sea «hindú» (religión) cuando sólo sobrellevan bien a los protestantes, del mismo palo «cristiano» al menos, o a no creyentes sobre quienes piensan que está adecuado su ateísmo a su misión tan «monetaria».

Pero a Anoop Singh tampoco lo mira bien el ala conservadora «progre» de la Iglesia Católica que hoy encabezan Jorge Casaretto y monseñor Justo Laguna. Porque, en definitiva, a niveles altos la Iglesia argentina sólo tiene «conservadores», de distintos matices, desde que falleció el obispo neuquino Jaime De Nevares.

Primatesta, en el otro lado de Casaretto y Laguna, se agrupa con el cardenal primado de la Argentina monseñor, Jorge Bergoglio, y el obispo de Paraná, monseñor Estanislao Karlic, semi «pollos» de Primatesta.

Precisamente en esta «división» cupulística de la Iglesia está la otra parte del «momento» elegido por el hábil cardenal cordobés para lanzar su «ojo con los postulados del Fondo Monetario».

Casaretto se ladeó un poco a la derecha al decepcionarse públicamente -era descartado desde el vamos- por la poca intención de los políticos argentinos en acumular sus firmas en cualquier declaración sobre «renunciamientos en pos de sacar al país de la crisis» porque ellos y los sindicalistas serían los primeros en ser sacrificados, presienten. Eso sí, los políticos jamás dejan de concurrir a todo lo que sea hablar, quizá con la única reticencia, propia de esta época, de que la convocatoria dialoguista no sea ni muy abundante, ni muy anunciada y menos en lugares de fácil acceso por el terror a los «escraches» y «cacerolazos» al arribar o salir.

Si Primatesta, que el próximo 14 de abril cumple 84 años, vio desilusionarse un poco a Casaretto no debió descartar -y no lo hizo- ser él mismo y el sector que representa un poco «progre» también y el cachetazo lo recibió el Fondo pese que a éste le encantaría que la Argentina -y ningún país- los reclame en sus tropezones peores. Con el agravante en el nuestro de que el gobierno que los convoca por ayuda por verse perdido recibe a sus representantes con pulgar e índice apretándose la nariz y con carita inocultable de converso -y probablemente temporario- en esto de la ortodoxia económica en el manejo de un país.

• Aquietado

Primatesta mentalmente está muy bien y sólo aquietado en el tránsito por la combinación de problemas de columna y una rodilla rebelde como la de un futbolista. Pero, igual, desde el centro de la ciudad de Córdoba piensa y maneja riendas. No cree que se le vaya a escapar que la próxima presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina -que presidió hasta que agotó las posibilidades de ser reelecto- sea para su cercano Bergoglio, el primado de la Argentina, sustituyendo a otro no menos cercano, monseñor Karlic.

Piensa y maneja, vía enviados teléfono, fax y toda la tecnología que tenga al alcance con el sello de su Secretaría Pastoral de la Iglesia Católica, perteneciente a ese mismo Episcopado que tanto presidió.

Toda la Iglesia esencialmente es para los pobres y oprimidos, obvio, pero la «Pastoral» más especialmente aún.

Esto justifica cualquier mensaje «under» que lance Primatesta, y si alguien frunce el ceño rápido, invoca los dichos del Papa en vísperas del Jubileo de 2000, cuando pidió la reducción de la deuda externa de los países más pobres, sobre todo en intereses, aunque no la eliminación e incumplimiento de compromisos asumidos.
«Puesto en términos de economistas, lo que Primatesta reclama es una profundización de la política del plan canje de la deuda para que el país esté en condiciones de pagar pero con posibilidades de hacerlo en un escenario en el que se produzcan condiciones de desarrollo», comentó un colaborador del cardenal. Luego sostiene -porque lo sostiene Primatesta- que «la Pastoral Social se vale de términos utilizados por el Papa «para demostrar que, partiendo de una reducción de la deuda», el mensaje de la Iglesia «tiene elementos comunes con los del Fondo Monetario Internacional. Dijo el papa Juan Pablo II en una de sus cartas pastorales: «Los programas de reducción de la deuda deben ir acompañados por la puesta en práctica de sólidas políticas económicas y por una buena administración». «Términos que se parecen mucho al plan sustentable que reclama el Fondo», agregó el vocero en Córdoba.

Otro látigo fuerte que suele usar el cardenal cordobés es lo expresado por los obispos de América en el último Sínodo, texto al que habitualmente apela la Pastoral Social para describir lo que le pasó también a nuestro país. «Entre las múltiples causas que han llevado a una deuda externa abrumadora deben señalarse no sólo los elevados intereses, fruto de políticas financieras especulativas, sino también la irresponsabilidad de algunos gobernantes que, al contraer la deuda, no reflexionaron suficientemente sobre las posibilidades reales de pago, con el agravante de que sumas ingentes obtenidas mediante préstamos internacionales se han destinado a veces al enriquecimiento de personas concretas, en vez de ser dedicadas a sostener los cambios necesarios para el desarrollo del país», incluye ese texto sinodal que, curioso esto, Primatesta hizo transcribir y plastificar para que lo lea todo el que concurre a entrevistarlo. Podría, por la sorprendente semejanza, incluir declaraciones del secretario del Tesoro de EE.UU., Paul O'Neill.

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