10 de agosto 2001 - 00:00

Elisa Carrió presentó un informe en minoría sobre lavado de dinero

Seis horas le tomó a la Comisión Investigadora sobre Lavado de Dinero decidir que no todos sus miembros estaban de acuerdo en firmar ayer el predictamen que la radical chaqueña Elisa Carrió presentó en una conferencia de prensa, que tuvo más de acto político que de rigurosidad jurídica, sobre todo si se trata de un tema tan delicado como la acusación de empresarios, banqueros, políticos y hasta ministros por supuestos actos penalmente graves.

Carrió le había encargado a los responsables de prensa de su comisión una amplia convocatoria para una conferencia de presentación del informe que primero fue pensada para el salón de conferencias pero que luego tuvo que trasladarse a Pasos Perdidos por falta de espacio. Esa reunión informativa estuvo citada para las 15, pero en ese momento el debate dentro de la comisión recién empezaba. Por eso la bronca de los cronistas presentes que tuvieron que esperar más de 3 horas para escuchar a los protagonistas.

Durante ese lapso la discusión dentro de la comisión no fue pacífica. Carrió presionó en todo momento al resto de los diputados para firmar cuanto antes el preinforme, pero sólo tenía de su lado al demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez y los frepasistas Graciela Ocaña y José Vitar, que de todas formas sólo estamparon su firma después de haber consultado por teléfono a Carlos "Chacho" Alvarez.

Enfrente tuvo la oposición de los peronistas Cristina Fernández de Kirchner, Daniel Scioli y Carlos Soria, los reparos de la radical Margarita Stolbizer , la ausencia de Horacio Pernasetti, jefe del bloque de la UCR, que permaneció en Catamarca y del cavallista Franco Caviglia, que emitió un documento criticando la conducción de Carrió en la comisión. Todos ellos hasta anoche no habían firmado ese predictamen que, técnicamente, se convirtió en un informe de cuatro diputados a la comisión investigadora.

Los reparos que pusieron esos legisladores al informe de Carrió fueron varios. Soria, por ejemplo, dejó en claro que no les habían dado tiempo para analizar las 1500 fojas que pocos minutos antes se habían terminado de compilar. "Estoy de acuerdo con los dos capítulos que leí, pero no podemos avalar un informe de 14 capítulos sin haberlo leído", dijo.

Algo parecido dijo Stolbizer, que estaba de acuerdo con el fondo del informe pero pedía tiempo para leerlo. Mientras tanto Carrió seguía negociando vías alternativas para llegar a un mismo punto: presentar el informe cuanto antes frente al público que esperaba en Pasos Perdidos. El resto de los diputados debatía sobre si dar el informe o esperar a una mayor elaboración.

Daniel Scioli pidió la palabra y se quejó ante Carrió: "Acá están preparando un acto político. No significa que estemos en contra del dictamen, pero no puede ser que no tengamos tiempo para leerlo. Esto no tiene seriedad", dijo.

En ese momento surgió una propuesta alternativa de Carrió: "Aprobemos el índice del informe", dijo.

Como peronistas, cavallistas y radicales seguían pidiendo mas tiempo dijo: "Este es un preinforme con mi firma, el que me quiera acompañar que me acompañe".

Cuando le tocó el turno a Fernández de Kirchner la reunión se puso mas densa: "Aca se armó una comisión paralela", acusó. En realidad la bronca de los integrantes de la comisión estalló cuando a la tarde se enteraron que la noche anterior un grupo de unas cincuenta personas había estado trabajando en el informe sobre lavado en la casa de Carrió para apurar el trámite.

"Ustedes se fueron a Suiza sin decirle nada a nadie, ¿qué trajeron de allá?", preguntó la santacruceña. "Nada", le contestó Carrió, "Viajamos a título personal", explicó. "Sí, viajaron a título personal la presidenta de la comisión, el vicepresidente y con pasajes pagos por la Cámara de Diputados", le retrucó Kirchner, "Hay que seguir ciertos procedimientos para que esto tenga seriedad. No se puede largar una cosa así sin haberla leído", dijo. Por la noche Kirchner fue mas dura: "Si se comprueban las acusaciones del preinforme vamos a tener que pedir la remoción del Jefe de Gabinete", adelantó en relación al capítulo donde investiga al Banco Macro del que Chrystian Colombo fue directivo.

Por la noche la santacruceña y la chaqueña se distanciarían más, cuando la primera reveló algunos nombres puntuales de las cuentas que habrían sido destinatarios finales de los montos de lavado, lo que fue considerado una traición por la jefa del ARI.

Cuando quedó en claro que el acuerdo era imposible, y los espectadores ya no aguantaban más en el salón de Pasos Perdidos, Carrió, Gutiérrez, Ocaña y Vitar firmaron el preinforme y se marcharon a la conferencia de prensa. Abajo los esperaba un nutrida concurrencia y los invitados especiales de la jefa de la comisión que iba hasta las Madres de Plaza de Mayo.

Carrió comenzó su discurso reseñando el trabajo de la comisión y agradeciendo a Mario Cafiero, "por su aporte en el informe sobre la deuda externa" que fue agregado al preinforme- a Graciela Ocaña, "la más trabajadora de la comisión" y luego pasó a Gutierréz. En ese momento se produjo un episodio incómodo"Quiero agradecerle a este ganso con el que no compartimos algunas ideas políticas pero que luchó desde un comienzo denunciando al causa del Banco de Mendoza", dijo sin mencionar el apellido de Gutiérrez. Pocos en la platea sabían que "ganso" es el apodo cariñoso que se da a los demócratas mendocinos, partido al que pertenece el vicepresidente de la comisión. Por eso hubo algunas risas y como Carrió no aclaró, hasta alguna incomodidad en el mendocino.

Carrió luego comenzó una reseña del informe explicando el caso del financista Gaith Pharaon y se detuvo un largo rato en detalles, algo que sorprendió a los presentes ya que ese punto nunca había sido central en las investigaciones. Incluso Carrió en ese momento habló de la relación de funcionarios del gobierno de Raúl Alfonsín, "Alguién a quien amo profundamente, dijo", con las acusaciones y la causa judicial contra Pharaon. También tuvo tiempo para dedicarse a la Ley de Patentes y los laboratorios nacionales: "Una cosa es defender los intereses nacionales, que muchos diputados lo hicieron honestamente, y otra cosa es cobrar por defender los interereses nacionales", dijo.

Ocaña reseñó la investigación sobre el Banco Mercurio y Gutiérrez tomó la palabra para hablar de la privatización del Banco Mendoza y las acusaciones contra Raúl Moneta, el Banco República, el Federal Bank de Bahamas y las conexiones con Uruguay. Carrió en ese momento volvió a tomar la palabra y recordó "No hay que dejar de lado la participación del Citibank de Argentina en todas estas operaciones", dijo.

Toda las declaraciones estuvieron pobladas de nombres de banqueros locales y estadounidenses, pero ninguno tuvo la contundencia de Mario Cafiero que, a pesar de no ser miembro de la comisión, tomó la palabra e incluyó en el temario a las comisiones pagadas por el actual gobierno en la operación del megacanje de bonos: "Existe una sociedad que habría depositado parte de las comisiones del megacanje en un banco off shore y uno de los propietarios de esa sociedad sería Domingo Cavallo", acusó.

Envalentonado por los aplausos, Cafiero continuó: "Representantes de Goldman Sachs participaron de reuniones de la comisión que analiza el canje de bonos , pero como esa consultora es socia de un diario local, la información no salió en ningún lado", atacó.

Cuando todo terminó, los diputados presentes se prepararon para visitar los programas de cable donde habían sido invitados de antemano para debatir el tema lavado, sobre todo en un fin de semana donde no abundó la información en relación a otros temas, como la situación financiera del país. Gutiérrez optó por marchar directamente a Aeroparque y volar a Mendoza. Todavía no le perdonaba a Carrió el haberlo hecho participar de un acto presidido por las Madres de Plaza de Mayo cuando él creyó que sólo se iba a discutir sobre lavado de dinero.


Dejá tu comentario