15 de mayo 2001 - 00:00

Las críticas terminaron fortaleciendo su imagen

Las críticas terminaron fortaleciendo su imagen
Roma - Después de una dura y agria campaña, uno de los más controvertidos políticos europeos rubricó su espectacular regreso al primer plano de la política italiana. Siete años después de su breve paso por la jefatura de gobierno, Silvio Berlusconi se convertirá en el próximo primer ministro de Italia después de su victoria en las elecciones parlamentarias del domingo.

Los resultados auguran para su conservadora Casa de las Libertades la mayoría absoluta en ambas cámaras del Parlamento, en detrimento de la coalición de centroizquierda que gobernaba hasta ahora, El Olivo.

Cinco de años de gobierno relativamente exitosos no fueron suficientes para un segundo mandato de la izquierda, cada vez más dividida y débil ante los ojos del electorado.

«Los días de El Olivo han terminado, comienza la era de Berlusconi y la Casa de las Libertades», proclamó Enrico La Loggia, dirigente de Forza Italia.

El resultado de las elecciones supone un gran éxito para el magnate devenido político. Los votantes no parecieron impresionarse por las feroces críticas provenientes de sus adversarios en Italia y el extranjero sobre los confusos orígenes de su fortuna y el potencial conflicto de intereses que enfrentaría una vez en el poder.

En realidad, las críticas parecen haber fortalecido a Berlusconi, cuyo partido recibió 30% de los votos, 10% más que en 1996. Su portavoz, Paolo Bonaiuti, aseguró que la «demonización» del candidato derechista le ayudó a ganar más votos.

Ahora, Berlusconi encabezará uno de los pocos gobiernos conservadores de la Unión Europea. Aunque fuertemente comprometido con el bloque, el partido de Berlusconi no ve con la simpatía con que lo hace la izquierda la inclusión de países del este europeo. Sus aliados, en cambio, se oponen en gran medida a la integración europea en general.

El líder conservador chocará con la resistencia de los gobiernos europeos a la hora de aplicar su drástico recorte de impuestos, que podría amenazar la estabilidad del euro. Por ello, todo indica que Berlusconi buscará más apoyo en Washington que en Bruselas.

Maduración

Aunque sus siete meses de gobierno en 1994 son considerados desastrosos, Berlusconi ha madurado políticamente durante estos siete años. Esta vez se espera que designe a gente ampliamente respetada y experta en los cargos clave, evitando los errores de su administración anterior.

En las filas de la izquierda, todo apunta a que la derrota, aunque por márgenes menores que los previstos, desatará una batalla por el liderazgo de El Olivo, precipitada por el regreso a escena del ex premier
Massimo D'Alema.

Las elecciones también demostraron que los italianos ya no se llevan tan bien con la multitud de partidos que caracterizan su sistema parlamentario de representación proporcional. Sólo seis agrupaciones, según los datos difundidos hasta ahora, superaron el umbral de 4% para entrar en el Parlamento.

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