3 de julio 2003 - 00:00

Más inseguros y sin turistas, comercios emigran de barrios

Más inseguros y sin turistas, comercios emigran de barrios
El comerciante de barrio está emigrando. Alejado de la seguridad que ofrecen los shopping y centros comerciales tradicionales, no logra captar clientela turística ni local.

Un robo a la caja del día puede destruir el margen de ganancia de más de una semana y bajar la persiana es a veces, la respuesta lógica. Pero el cierre no brinda una solución porque la reapertura en mejores lugares es cara e inaccesible.

Hoy, sigue siendo récord la cantidad de locales vacíos para los que no están ubicados sobre las avenidas y calles «top». El «veranito» no los alcanzó y los expertos aseguran que sólo sirvió para concentrar y ocupar las zonas premium.

La consecuencia del fenómeno se tradujo a los precios. La brecha entre lo que cuesta un local o un alquiler mensual en un punto comercial y en otro periférico llega a 100%.

«Nunca en la historia hubo una brecha tan pronunciada como ahora, entre el valor de un local bien ubicado y otro barrial», admitió el inmobiliario Luis José Ramos.

Se calcula que alquilar un local ubicado hasta 4 cuadras de distancia de otro en un punto turístico y de iguales características cuesta hasta 40% menos. De 7 cuadras en adelante, la diferencia puede llegar a estar entre 70% y 100%.

«Unicamente se ocupan las avenidas y puntos principales. La diferencia en el precio de alquiler de un negocio que se encuentra a 2 o 3 cuadras de otro sobre la avenida Santa Fe, puede llegar a 40%»
, explicó el empresario del sector Armando Pepe. «Las que muestran mayor diferencia son las calles que no tienen paso de gente. Esto no fue siempre así, marca un cambio en las estructuras de la misma gente. Hay un tema de seguridad, otro de bajo consumo interno y también incide la especialización del comercio en determinados puntos», agregó.

Un informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), fechado después de la debacle de diciembre de 2001, indicó que unos 60.000 locales estaban desocupados.
«De ese total, se ocupó entre 20% y 30% en calles y avenidas importantes», indicó Osvaldo Cornide, presidente de la entidad. «Hay calles como Bartolomé Mitre, Sarmiento o Urquiza, donde se registra un alto nivel de desocupación comercial a diferencia de otros años. También las galerías sufren la desocupación y en muchas, no se cobran expensas para que los comerciantes no se vayan», recalcó.

Este hecho se ve también reflejado en los índices de oferta del Sistema de Oferta Múltiple (SOM) que nuclea a inmobiliarias de todo el país: en el peor momento de recesión y crisis, entre noviembre y diciembre de 2001, tenían un stock promedio de 2.241 locales en alquiler y 1.744 en venta. En junio pasado, el stock de locales no cambió mucho: 2.057 en alquiler y 1.540 en venta (alrededor de 11% y 7,5% menos cantidad).

«La inversión en locales comerciales está concentrada en zonas residenciales de buena densidad poblacional como Palermo, Belgrano, Florida, Barrio Norte o Caballito. Fuera de foco, juega el producto selectivo, como por ejemplo, si el local está cerca de un centro médic
o», explicó Antonio Ginevra, de la firma Aranalfe.

De acuerdo con los comerciantes, incide en la apertura de locales la falta de fondos. En los barrios, se abren predominantemente negocios de servicios como remiserías o gastronómicos, como deliveries de comida.

«Es verdad que está ocurriendo una polarización entre las zonas o puntos comerciales y las periféricas. El tema de la inseguridad es trascendental. El shopping está absorbiendo a los compradores porque les ofrecen un lugar cerrado y seguro, algo que no se consigue en la calle»
, aseguró Raúl Ferraretto, de Taxx.

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