17 de agosto 2001 - 00:00

PAMI compra remedios más caros del mundo

Gasta $ 300 millones al año en medicamentos, pero cubre los más caros y el valor que paga supera hasta 10 veces el precio internacional.

PAMI compra remedios más caros del mundo
El PAMI gasta 12,5% de su presupuesto anual en medicamentos, pero la cobertura es cada vez menor, y los jubilados tienen muy pocas posibilidades de adquirir productos más económicos. Son $ 300 millones al año que este organismo desembolsa en remedios, monto que podría reducirse sustancialmente, o bien, incrementar el nivel de cobertura, si se ampliase la lista de medicamentos que se cubren o si se controlara medianamente el mercado, como sucede en la mayoría de los países del mundo, donde los productos llegan a valer un décimo de lo que cuestan en la Argentina.

Pero en lugar de alentar mecanismos de búsqueda de precios y sustitución de productos, el PAMI se rige por una escueta lista de productos, donde de la misma droga sólo cubre unas muy pocas marcas, que como regla, resulta que casi nunca son las más baratas
. Así, los jubilados terminan gastando un monto mayor, y el PAMI, además de afectar su presupuesto y la calidad de su servicio, incentiva a que los precios generales en el mercado sean más altos.

Es que los jubilados explican 25% del gasto anual en medicamentos, y es semejante cifra la que lleva a que el PAMI cumpla un papel muy activo como orientador de valores. Los altos precios que paga el PAMI genera altos costos para el público en general.

Por ejemplo, en el mercado local se venden 50 amoxicilinas en marcas diferentes, pero que tienen la misma fórmula. Pero el PAMI sólo cubre una decena de ellas, y no justamente las más baratas. Un jubilado no puede entonces adquirir una amoxicilina de menor precio, porque no entra en la cobertura del PAMI, cuando las disparidades de precios llegan a 200%.

La mutual cubre 50% de Amoxicilina Richet por 8 cápsula, cuyo precio de lista es de $ 6,67, pero, en cambio, no cubre Amoxi 500, que trae 21 unidades y el precio es de $ 7,7, con lo cual el valor por ocho unidades se reduce a $ 2,95. En definitiva, en casos como éste, al jubilado le termina resultando más económico comprar incluso sin el descuento del PAMI, al que, al final, le sale más caro, porque sus afiliados consumen, arbitrariamente, los remedios de mayor precio.

Prácticamente, todos los laboratorios de la Argentina participan del acuerdo con el organismo oficial. También los más chicos. Y es esta estructura la que lleva a que los precios no se reduzcan y que desde la industria nadie pida cambios en estas condiciones de juego. Curiosamente, los laboratorios que producen un remedio similar y no entran en una cobertura del PAMI no protestan, porque a través de él consiguen colocar, entre los 4 millones de afiliados de esta entidad, algún otro de sus productos. En definitiva, son $ 300 millones que, en mayor o menor medida, PAMI gasta por año en unos 200 laboratorios.

Desde los laboratorios, aseguran que este monto no alcanza a cubrir el gasto efectivo de la mutual: «Nosotros tenemos un convenio con el PAMI para proveerle de todos los medicamentos. Pero, para eso, la industria tiene que subvencionarlo con $ 8 millones mensuales. Además, tarda mucho en pagar. A veces, no lo hace, y ese costo lo tenemos que asumir los laboratorios», explicó una fuente de la industria.

Desde la industria farmacéutica, en cambio, señalan que el circuito de pago del PAMI comienza y termina en los laboratorios, mientras que a las farmacias llegan después de varias intermediaciones notas de crédito, que sólo reciben algunas droguerías.

A fines del año pasado, se renegociaron viejos contratos entre el PAMI y los laboratorios, lo que permitió, a través de reducciones de precios, bajar el gasto anual de este organismo en unos $ 5 millones mensuales. Sin embargo, pese al compromiso,
la mutual aún no amplió el listado de medicamentos que reciben descuentos de 30 por ciento a 100 por ciento al ser adquiridos por los afiliados, y esto perjudica sobre todo a los jubilados que, contrariamente, vienen observando cómo los porcentajes de coberturas se reducen paulatinamente. El PAMI cada vez cubre menos y, además, como los remedios nuevos que salen vienen con precios más altos, directamente no los cubre. Esto genera una transferencia mayor del gasto en medicamentos hacia los jubilados.

Hay productos esenciales, como algunas gotas oculares, que antes se cubrían 100 por ciento y hoy no se cubren.

Algunos laboratorios, para no aumentar precios y seguir vendiendo a través del PAMI, reducen la cantidad de contenido de los productos, lo que afecta también al público (ver nota vinculada).

Así, pese a la reducción del presupuesto que se consiguió renegociando nuevos precios con los laboratorios, la situación está muy lejos de ser la ideal:
los precios de los medicamentos en la Argentina siguen siendo uno de los más caros del mundo. De acuerdo con datos de la Fundación Isalud, el país tiene el mayor gasto per cápita de América en medicamentos. Y aquí hay mucho más que un tipo de cambio que encarece los costos, como justificaron a este diario desde algunos laboratorios.

La Argentina es uno de los pocos países donde el Estado no interviene en un mercado tan imperfecto como éste, donde hasta los economistas más liberales, como lo es
Milton Friedman, reconocen las dificultades para dejarlo librado a las reglas del juego, advierte el médico y especialista en la economía de los medicamentos Ginés González García.

Una de las formas de resolver esta distorsión del mercado es que el PAMI realice la cobertura por drogas y no por marcas.

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