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8 de febrero 2026 - 00:00

Donde Palermo es Londres: cuál es el edificio icónico de ladrillo rojo con lista de espera para comprar propiedades

Construido en 1911 por el ingeniero británico Regis Pigeon, combina impronta industrial y valor patrimonial. Sus unidades superan los u$s6.000 por m2.

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La Colorada, emerge como rincón londinense en Buenos Aires, en la esquina de República Árabe Siria y Cabello

Martín Pinus Real Estate

En la esquina de Cabello y República Árabe Siria (excalle Malabia), en el área conocida como Palermo Zoo, un edificio rompe con la estética porteña tradicional y transporta, casi sin escalas, a una postal londinense de comienzos del siglo XX. Se trata de La Colorada, una construcción de ladrillo visto que se convirtió en uno de los íconos arquitectónicos más reconocibles de Buenos Aires y en una de las propiedades más codiciadas del mercado inmobiliario patrimonial. El edificio es super cotizado y forma parte del selecto mercado inmobiilario premium.

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Se trata de una esquina donde Buenos Aires es Londres. Levantado en 1911, La Colorada fue proyectada por el ingeniero y arquitecto británico Regis Pigeon, un profesional ligado a las grandes obras ferroviarias de la época. En su origen, el edificio se destinó al alquiler de viviendas para personal jerárquico del sistema ferroviario, en un Palermo que todavía mostraba parcelas amplias, construcciones bajas y un tejido urbano en formación. Posee impronta industrial al recorrerlo en su interior.

El rasgo más evidente del inmueble, que también le dio su nombre, es la fachada de ladrillo rojo a la vista, nunca revocada. Ese recurso constructivo, típico de la arquitectura industrial inglesa vinculada a la Revolución Industrial, no solo definió su estética sino también su durabilidad.

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Su fachada con ladrillo rojo visto transforma a este inmueble en una pieza única en Buenos Aires

Puertas, ventanas, herrajes, vigas y otros componentes llegaron desde el Reino Unido como parte de la logística marítima de la época: los barcos que exportaban carne y granos regresaban cargados con insumos para la construcción.

Un diamante edilicio en Buenos Aires

Para la arquitecta Andrea Guerrieri, especialista en recuperación de edificios históricos e integrante del estudio Estrategias de Intervención junto a Ricardo Carbone, la relevancia del edificio se entiende a partir del contraste urbano. En el contexto de comienzos del siglo XX, La Colorada sobresalía por su escala y por un lenguaje arquitectónico poco frecuente en Buenos Aires, con una impronta claramente industrial y británica.

Carbone señaló que el inmueble responde a una tipología asociada a la arquitectura de la Revolución Industrial, que incorporó hierro y vidrio en su sistema estructural y permitió grandes luces sin apoyos intermedios. Ese modelo se difundió globalmente desde Inglaterra y dio origen a estaciones ferroviarias, depósitos y edificios de servicios, algunos de los cuales llegaron al Río de la Plata.

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Área de ingreso al edificio que tiene lista de espera de compradores

La estructura de La Colorada se resolvió con vigas de hierro, en una época en la que el hormigón armado todavía no dominaba la escena constructiva local. Esa decisión técnica explica en buena medida el excelente estado general que mantiene más de un siglo después. El edificio cuenta con subsuelo, planta baja y cuatro pisos, con unidades de gran altura de piso a techo, doble circulación y muy buena luminosidad.

Uno de los elementos más valorados es su ascensor jaula original, fabricado por la firma francesa Roux-Combaluzier, la misma que proveyó los ascensores de la Torre Eiffel.

El equipo, construido en hierro y madera, continúa en funcionamiento y se convirtió en una pieza patrimonial en sí misma, comparable a otros ascensores históricos que aún operan en edificios emblemáticos de la ciudad.

Edificio La Colorada Palermo Propiedades

Ascensor jaula original de La Colorada, fabricado por la firma francesa Roux-Combaluzier, la misma que proveyó los elevadores de la Torre Eiffel; una pieza técnica de 1911 que aún funciona

En 1953, el inmueble pasó a manos de la familia Mitre (fundadores y accionistas aún del diario La Nacion) y se inició su subdivisión bajo el régimen de propiedad horizontal. Desde entonces, La Colorada quedó conformada por 28 unidades funcionales. El subsuelo, que originalmente alojaba las piezas de servicio para la servidumbre, se transformó con el tiempo en bauleras.

Su huella en México

La influencia de La Colorada trascendió las fronteras argentinas. Su autor, Regis Pigeon, replicó el lenguaje arquitectónico del edificio porteño en la Ciudad de México, donde proyectó construcciones de ladrillo visto con clara impronta industrial inglesa.

Uno de los casos más citados es el llamado Castillo Colorado, ubicado en la Colonia Juárez, una zona que a comienzos del siglo XX concentró desarrollos urbanos vinculados a capitales europeos y a profesionales extranjeros. Frente a la Plaza Río de Janeiro ubicada en la capital azteca.

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Cerca de la Plaza Río de Janeiro, en la capital de México, hay un edificio que se asemeja a La Colorada

Guerreri dijo: "En Buenos Aires, el edificio de La Colorada pertenece al grupo selecto vinculado con la estación terminal del ferrocarril de Retiro de Conder y Follet (obviamente, también las de Constitución y Once), La ex Imprenta de Stiller & Laas, de la calle Chile 449, de Conder y Follet, entre otros".

El presente

Con el correr de las décadas, el uso del edificio cambió de manera progresiva. En la actualidad, la mayoría de las unidades funciona como locales comerciales, estudios de arquitectura, espacios de diseño y moda, mientras que las viviendas residenciales son pocas y están en manos de un grupo reducido de propietarios. Esa configuración explica uno de los fenómenos más singulares del edificio: la casi inexistente oferta de venta.

Edificio La Colorada Palermo Propiedades

Los departamentos de allí son de lujo y varios fueron renovados con el confort moderno

Según Martín Pinus, de Martín Pinus Real Estate, hoy no hay departamentos publicados en el mercado y los propietarios solo evalúan desprenderse de una unidad en condiciones muy específicas. Las operaciones se concretan de manera privada, sin avisos ni carteles, y suelen manejarse a través de inmobiliarias premium que trabajan con listas de espera de compradores.

En caso de aparecer una oportunidad, los valores se ubican entre u$s5.500 y u$s6.500 por m2, por encima del promedio del barrio. Pinus explicó que ese nivel de precios responde a varios factores combinados: el valor patrimonial, la baja rotación, el estado de conservación, la ubicación estratégica frente al Ecoparque y la identidad única del inmueble.

El estado general de las unidades es muy bueno. La mayoría atravesó procesos de reciclaje que respetaron materiales y estructura originales, incorporando confort contemporáneo sin perder carácter. Pisos recuperados, carpinterías históricas, herrajes de época y detalles industriales conviven con instalaciones actualizadas y equipamiento moderno.

Edificio La Colorada Palermo Propiedades

Cocina refaccionada, con gran espacio de guardado, y conserva el toque y diseño original

Un dato que grafica la singularidad del edificio es que, pese a su ubicación privilegiada, solo se registraron dos operaciones de venta en la última década. Además, uno de los propietarios concentra varias unidades, lo que reduce aún más la oferta disponible y refuerza la lógica de escasez.

Famoso y con protección patrimonial

La Colorada cuenta con protección patrimonial dentro de la normativa de la Ciudad de Buenos Aires, lo que limita las intervenciones que puedan alterar su fisonomía. Esa condición preserva su identidad y refuerza su atractivo para un público que prioriza arquitectura, historia y calidad urbana por sobre la lógica del desarrollo masivo.

Edificio La Colorada Palermo Propiedades

Uno de los palieres interiores de La Colorada conserva el ascensor jaula original de hierro y madera, con barandas, pasarelas y luz cenital que refuerzan su impronta industrial

El edificio también dejó su huella en el cine. A lo largo de los años fue escenario de distintas producciones, entre ellas “El vampiro negro” de Román Viñoly Barreto (1953), “Sentimientos” de Jorge Coscia y Guillermo Saura (1987), y “Apartment Zero” de Martin Donovan (1988), que aprovecharon su estética europea y su atmósfera atemporal.

Más allá de los números, La Colorada se consolidó como un símbolo de Palermo y de la ciudad. Su fachada de ladrillo rojo, sus herrajes originales, el ascensor jaula y la escala del conjunto construyen una experiencia urbana que no se replica en otros puntos de Buenos Aires.

Para Guerrieri y Carbone, el valor del edificio no reside solo en su estética sino en la coherencia entre técnica, materiales y uso a lo largo del tiempo.

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Ambientes amplios y luminosos

Esa combinación explica por qué, más de cien años después, La Colorada no solo se mantiene vigente, sino que despierta una demanda sostenida entre compradores que aceptan esperar con tal de acceder a una pieza irrepetible del patrimonio porteño.

Pinus concluyó que "comprar en La Colorada no implica solo adquirir una propiedad, sino ingresar a un club muy cerrado, donde la arquitectura, la historia y la escasez definen el verdadero valor del metro cuadrado".

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