Día de la Hipertensión: ¿cómo se trata esta enfermedad silenciosa?

Salud

La hipertensión es una enfermedad de etiología multifactorial, es decir que tiene una predisposición genética que se ve estimulada por factores medio ambientales como el sobrepeso, obesidad, tabaquismo y sedentarismo.

La hipertensión arterial (HTA) sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo. Es el principal factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares (ECV).

La HTA es una enfermedad de etiología multifactorial, es decir que tiene una predisposición genética que se ve estimulada por factores medio ambientales como el sobrepeso, obesidad, tabaquismo, sedentarismo, que disminuye la calidad y expectativa de vida, pero puede ser controlable. La presión arterial se relaciona en forma positiva, lineal y continua con el riesgo cardiovascular (RCV). Visto el significativo incremento del riesgo asociado con PAS > 140 mmHg, PAD > 90 mmHg, o ambas, esos valores se consideran el umbral para el diagnóstico.

Tanto los factores ambientales como los genéticos pueden contribuir a las variaciones regionales y raciales de la presión arterial, así como al predominio de la hipertensión. Estudios indican que sociedades que pasan por cambios de un lugar menos industrializado a uno más industrializado, reflejan en una profunda contribución ambiental para la presión arterial.

Sabemos que la obesidad y el aumento de peso son fuertes e independientes factores de riesgo para la hipertensión; se estima que el 60% de los hipertensos presentan más del 20% de sobrepeso. Entre las poblaciones, se observa el predominio de la hipertensión arterial aumentada con relación a la ingestión de la NaCl (sal) e ingestión dietética baja de calcio y potasio lo que puede contribuir para el riesgo de la hipertensión. Mientras los factores ambientales como el consumo de alcohol, estrés psicoemocional y niveles bajos de actividad física también pueden contribuir a la hipertensión.

Con relación a las complicaciones, la hipertensión puede estar asociada a problemas como infarto agudo de miocardio, enfermedades cerebro vasculares, enfermedad renal crónica, vasculopatías periféricas. La Hipertensión Arterial también es llamada asesina silenciosa, debido a que muchos pacientes no presentan ningún síntoma de la enfermedad, resultando difícil establecer un diagnóstico, siendo que, muchas veces, el diagnóstico ocurre por la complicación.

El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo establecidos para el desarrollo de hipertensión arterial, es dos veces más frecuente entre los individuos obesos que en los de peso normal. Estudios experimentales demostraron que el aumento de peso se acompaña de aumento de las cifras de presión arterial, los estudios clínicos muestran que, a mayor peso, mayor presión arterial, concluyendo que el sobrepeso/obesidad son predictores de desarrollo futuro de hipertensión y, finalmente, la disminución de peso se acompaña de disminución de la presión arterial, en la mayoría de los pacientes hipertensos. En uno de los estudios más relevantes como el Framingham, muestra que el 78 y 65% de los casos en hipertensión arterial en el hombre y la mujer, respectivamente, pueden ser atribuidos directamente a la obesidad. Esto convierte a “la obesidad en la causa más frecuente de HTA esencial”.

Además, los pacientes que sufren de obesidad e hipertensión arterial, utilizan un mayor número de medicamentos antihipertensivos, muestran una menor respuesta al tratamiento y un menor grado de control, todo lo que hace aún más vulnerable a esta población.

¿Cómo se trata la hipertensión?

El tratamiento inicial es el descenso de peso y cambios en el estilo de vida, enfocados sobre todo al incremento en la actividad física, reducción del sedentarismo, cese tabáquico; pero cuando esto no es suficiente, las guías actuales recomiendan iniciar con tratamiento farmacológico, inicialmente en monoterapia ya sea con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, antagonistas de los receptores AT1 para angiotensina, de acuerdo al perfil y antecedentes de cada paciente, posteriormente se puede asociar a otros fármacos antihipertensivos.

Es importante remarcar la importancia de la pérdida de peso y reducción de la circunferencia abdominal, ya que el descenso de sólo el 5% del peso corporal total ofrece una mejoría en el control de la presión arterial y reducción del riesgo cardiovascular.

Una alimentación balanceada, organizada y equilibrada debe ser la base del tratamiento, si bien a lo largo de los años se han planteado diversas dietas como la DASH que enfatiza el consumo de vegetales, frutas y productos lácteos bajos en grasa, además de cantidades moderadas de granos integrales, pescado, aves y frutos secos, con una reducción del consumo de cloruro de sodio e incremento del consumo de productos ricos en potasio, calcio y magnesio. O en los últimos años el estilo de alimentación mediterránea ha tomado gran revuelo en la reducción del riesgo cardiovascular.

No siempre es necesario etiquetar la alimentación, mientras esta sea organizada, respetando horarios (cada 3-4horas), balanceada con aporte de macro y micro nutrientes, utilizando porciones y combinaciones, con disminución del consumo de sal a no más de 1500mg diarios (1/4 de cucharadita), reducción del consumo de cafeína a no más de dos tazas diarias e incremento del consumo de agua sin gas a más de 2 litros diarios, además del aumento en el consumo de frutas 2 por día y verduras 2 a 3 raciones al día tratando siempre de incluir verduras de hoja verde.

El consumo de lácteos descremados es fundamental no sólo por el aporte proteico, sino también por el aporte en calcio y magnesio que generan beneficios en la presión arterial y en la salud ósea, se recomienda el consumo diario de 1 gramo de calcio equivalente a 3 a 4 porciones de lácteos diarios.

La reducción en carne roja con mayor consumo de pescados es importante para el mejor control en el colesterol y ácido úrico.

Especialista en nutrición en Centro Médico Bionut (M.N.163721) (@Bionut_obesidad)

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