3 de febrero 2006 - 00:00

La princesa nos lleva a Holanda

«Para abril abriré en el Soho de Palermo Viejo un pequeño lugar donde se mezclen la moda, el arte y los sabores en su más alto nivel.»
«Para abril abriré en el Soho de Palermo Viejo un pequeño lugar donde se mezclen la moda, el arte y los sabores en su más alto nivel.»
Graciela Naum no para de tener proyectos. Dueña de una prestigiosa marca de ropa -entre las que la eligen está la princesa Máxima- planea incursionar con una moda de línea country en Holanda, Bélgica y Alemania, mientras prepara para abrir en abril un soñado lugar para sus clientas en Palermo Viejo, en pleno Soho, «donde todo genere placer, puedan tomar un cafecito con delicatessen, ver una exposición de arte, rodeadas del mejor buen gusto». Graciela Naum de Aguirre es una entrepreneur dinámica, cálida, cordial y exitosa. Su relación con el mundo de la industria de la moda tiene algo de nobiliario. Su padre era industrial textil y su hermano, Milo Naum, el dueño de McTaylor. Comenzó en Córdoba haciendo ropa para chicos que vendía en Buenos Aires, hasta que Milo le pidió que diseñara para hombres, y comenzó haciendo trajes de baño que se pusieron de moda. Esa experiencia la llevó a dar el gran salto, instalarse en Buenos Aires, y hacer lo que le gustaba: ropa de mujer de alto nivel. Hoy tiene locales en Patio Bullrich, en Lomas de San Isidro y, pronto a puertas abiertas, en el Soho de Palermo.
Periodista: ¿Qué relación tienen los turistas con su ropa?
Graciela Naum: Todo lo que ofrecemos les gusta porque es ropa con mentalidad europea y arraigada raíz argentina. Es de un estilo clásico, atemporal, tan clásico que es moderno, y al mismo tiempo con un click decontracté.
P.: ¿Cómo son los visitantes extranjeros para usted?
G.N.: De dos tipos: el que busca precio, que no es el más recomendable porque no tiene muy buen trato, y el que viene a conocer el país y busca calidad. Ese es un cliente experto, que puede valorar en un género italiano el diseño argentino. Los europeos no preguntan precio, se fijan mucho en el género, cómo está hecho, saben comprar. Y no son tontos, saben que acá los precios no están a la altura de los de Europa y les conviene comprar calidad a buen precio. Tenemos una clientela muy importante de extranjeros que se van pasando el dato. Esperemos que siga por mucho tiempo el turismo.
P.: ¿Le comentan qué hacen acá?
G.N.: Durante la semana están en Buenos Aires, que les encanta, luego se van a conocer el Norte, el Sur, Cataratas, Salta que los deslumbra. Lamentablemente no van mucho a Córdoba. Habría que hacer algo, porque realmente las sierras son muy lindas.
P.: ¿Con los turistas han aparecido para su marca intereses internacionales?
G.N.: Muchos, por suerte. Estamos bien posicionados en Holanda y Bélgica, a raíz de que la princesa Máxima es clienta nuestra. Hicimos un desfile en Holanda ha-
ce un par de años, al que nos invitó la embajada argentina cuando era embajador Alberto Deverede. Fue una gala con desfile. Estuvo bárbaro y surgieron posibilidades muy interesantes. Pero no estábamos preparados en ese momento para semejante desembarco. El mercado holandés es muy difícil, dicen que es el más difícil del mundo.

P.: ¿Fue allí que la princesa Máxima se volvió su clienta?
G.N.: No, ella y su mamá son clientas de antes. María del Carmen Cerruti, una mujer admirable en todo sentido, es clienta mía desde hace más de 10 años, y Máxima acompañaba a su mamá. Máxima Zorreguieta siempre fue una persona muy clásica con un gusto muy definido. Cuando se fue a EE.UU., venía y compraba acá toda su ropa. Y cuando se puso de novia con el príncipe venía con un séquito de fotógrafos que la seguía y, gracias a Dios, siguió viniendo. A los europeos les gusta mucho el estilo de Máxima porque es muy clásico pero aggiornado. Viste con la informalidad de las argentinas, se anima a mezclar, a los colores, es desestructurada, graciosa, espontánea. Fue un regalo de la vida poder acompañar a Máxima, que es un ejemplo de comportamiento.
P.: ¿Fue así como su empresa se ligó al polo?
G.N.: Hace dos años auspiciamos la Copa Máxima de Polo en Hurlingham. Es la primera copa femenina Princesa Máxima. Ella estuvo entregando la copa. Se quedó tan conforme el grupo de holandeses que vino que ahora va a organizar una copa femenina en Amsterdam o en La Haya.
Entrevista de Máximo Soto