24 de enero 2002 - 00:00

Los campeones del mundo tienen un arma secreta: una fábrica de jugadores de élite que alimenta las ligas de toda Europa

Los  campeones del mundo tienen un arma secreta: una fábrica de jugadores de élite que alimenta las ligas de toda Europa
BRUCE CRUMLEY PARIS
Ah, y no olvidemos tampoco la Bundesliga alemana, con Bixente Lizarazu y Youri Djorkaeff.
Les Bleus, que así se apoda la escuadra nacional gala, están desperdigados por las mejores ligas del viejo continente. Acompañando a los once magníficos en sus venturas por tierras extranjeras, un ejército de jóvenes promesas se apresta a tomarles el relevo en la élite del fútbol mundial.
Como exportadora de talento futbolístico de primera magnitud, Francia destaca hoy más que otros equipos de mayor trayectoria histórica, como Brasil o Argentina. La legión extranjera francesa del fútbol cuenta en la actualidad con más de 100 jugadores profesionales, y más de 40 de ellos prestan sus servicios en la Premier League inglesa. Y para quienes piensen que lo importante es la calidad y no la cantidad, sepan que 11 de los 50 candidatos a jugador europeo del pasado año son franceses, como franceses son también cinco de los 11 componentes del all-star europeo del 2001. Francia, otrora acostumbrada a no dar la talla en las grandes competiciones, se ha consagrado campeona de Europa y del mundo gracias a una fecunda generación de futbolistas prodigiosos.
Pero quizás lo más prodigioso de este fenómeno es que no se trata de una casualidad del destino, sino de un esfuerzo deliberado por crear una auténtica factoría de futbolistas que no deja de dar frutos. “
Desde 1998, el mundo entero ha comenzado a preguntarse de dónde salen todos estos talentos de repente” comenta Aimé Jacquet, preparador de la selección francesa que se adjudicó la copa mundial en 1998 y actual director del programa nacional francés que se encarga de fomentar la cantera de jóvenes promesas. “ero esto es el resultado de un proceso largo, difícil y meticulosamente planificado de gestión y enseñanza del fútbol con una metodología revolucionaria”
Esta nueva corriente futbolística francesa nació en los años 70, cuando la Federación Francesa de Fútbol (FFF) fundó el Instituto Nacional de Fútbol (INF), que se encargó de reclutar a los principales talentos del país mayores de 16 años y de ponerlos en manos de una serie de entrenadores de máximo nivel. La FFF obligó también a todos los clubes profesionales del país a fundar y financiar centros de entrenamiento donde los jóvenes pudieran compaginar sus estudios con una formación futbolística de primera categoría. Los clubes ingleses, italianos y alemanes también se ocupan de entrenar a sus jóvenes promesas, pero tienen que buscar a sus propias futuras estrellas dentro de sus canteras. El INF, en cambio, abasteció a los clubes franceses de un impresionante filón de jugadores jóvenes y muy prometedores. Como consecuencia, los programas juveniles de los equipos franceses como el Nantes, el Cannes, el Saint-Etienne, el Montpellier y el Auxerre se convirtieron en auténticas factorías de extraordinarios jóvenes futbolistas.
Y eso no fue más que la primera fase. Para finales de los 80, los centros juveniles de los distintos clubes galos habían adquirido ya un nivel tan alto que la función del INF se vio relegada a un segundo plano. Así pues, el INF se dedicó entonces a lanzar programas para captar talentos aun más jóvenes. Muchachos de 14 y 15 años comenzaron a aprender técnica y a controlar el balón antes de pasar a los centros profesionales de alto rendimiento, que enfatizan más el entrenamiento físico. “l resultado fue que, en poco tiempo, comenzaron a llegar a los programas de entrenamiento profesionales una serie de jóvenes con un dominio de la técnica que antes los jugadores de esas edades sencillamente no tenían” recuerda Philippe Tournon, uno de los responsables de la FFF.
El programa de captación de prepromesas del fútbol nació bajo la dirección de Gérard Houllier, un antiguo entrenador de la selección gala que actualmente dirige al recién renovado Liverpool. El programa cuenta con siete centros de entrenamiento regionales, en los que los jóvenes futbolistas descubiertos y captados de otros clubes juveniles más pequeños y de los torneos organizados por la FFF llevan a cabo sus estudios convencionales y a la vez aprenden diariamente técnica futbolística. Los jugadores que más destacan en cada centro regional acuden periódicamente a un centro del INF cerca de París para ponerse a las órdenes de una serie de entrenadores de categoría nacional. Los fines de semana, los futbolistas regresan a sus clubes locales para disputar los partidos de liga. “l sistema no funcionaría si no fuera porque los entrenadores y los equipos de todos los niveles consideran realmente beneficioso el participar en el programa nacional” aclara Tournon.
Es obvio que el sistema funciona, a juzgarpor los éxitos conseguidos por los equiposjuveniles franceses. La selección nacional sub-18 se proclamó campeona mundial el pasado año, y en 2000, el equipo nacional de 18 años se impuso en el campeonato de Europa. El combinado galo en la categoría de menores de 20 años llegó hasta los cuartos de final en el mundial del pasado año, y perdió ante Argentina, que a la postre se alzaría con el triunfo final del torneo. Muchos de estos juveniles están ya en el punto de mira de los principales clubes europeos. “o que debería asustar a los demás países es que nuestro sistema sigue produciendo más y más generaciones de jugadores igual de buenos”que Zidane y compañía, comenta Didier Deschamps, capitán de la tan laureada selección absoluta que colgó las botas el año pasado.
No es de extrañar, pues, que otras grandespotencias del fútbol hayan comenzado ya a imitar al sistema de los franceses, entre ellas Inglaterra, inventora del deporte. La Asociación de Fútbol Inglesa piensa abrir su propia academia nacional de fútbol el año que viene. “os franceses tienen toda una fábrica de talentos, así es que está claro que algo están haciendo bien” declara el portavoz de la asociación Andrin Cooper. “
Nuestra estrategia consiste en recopilar todo lo mejor de los demás países, y añadirle nuestros propios ingredientes” Pero, ¿será posible adaptar el modelo francés a otros entornos futbolísticos? Al fin y al cabo, esta filosofía del fútbol centralizado no es sino un reflejo de la macroestructura del Estado francés que tanto critican los liberales por considerarla un legado del dirigismo de De Gaulle, por no hablar incluso de un modelo soviético. Deschamps aclara también que el sistema francés requiere un esfuerzo conjunto de la FFF y de los clubes profesionales franceses que “o tienen tanto dinero como los clubes extranjeros para comprar los mejores jugadores, así es que se ven obligados a producirlos ellos mismos” Este tipo de cooperación es difícil de imaginar en países en los que el fútbol está más comercializado, y donde a los clubes les resulta más fácil comprar jugadores extranjeros que producirlos ellos mismos. Muy a su pesar, el sistema francés termina exportando a sus jugadores a los mismos clubes extranjeros a los que acusa de dedicarse a la caza furtiva. Si bien la escasez de recursos económicos (sumada a la pesada carga que suponen las leyes fiscales francesas) ha hecho que los clubes franceses fomenten sus propias reservas de jóvenes promesas, hay que reconocer que Francia ha sido incapaz de evitar que sus jugadores se escapen a las ligas extranjeras.

Para el mundial de Corea y Japón de este año, el entrenador galo Roger Lemerre seguramente no alineará en el equipo inicial a ningún futbolista que milite en la liga francesa. “as academias de fútbol francesas son muy buenas, y les dan la oportunidad a los jóvenes de jugar” comenta el defensa de la Roma y posible componente de la selección italiana Jonathan Zebina. “ero los mejores jugadores siempre querrán irse a Italia, a España y a Inglaterra, porque ahí es donde están los clubes de sus sueños” Por suerte para los clubes franceses, pueden contar con su fábrica de jóvenes talentos para abastecerse de nuevas generaciones de estrellas del fútbol que vayan sustituyendo a los exportados. —nformes de Jeff

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