3 de febrero 2001 - 00:00

El mercado está más que preocupado

El viernes poco cambió en el mercado, salvo que se profundizaron algunas de las cosas que se estaban viendo en los últimos días, especialmente el proceso de arbitraje vendiendo tecnológicas y pasando a las blue chips.

Como resultado el NASDAQ se desplomó 4,39%, mientras el Dow perdió 1,09% (cerrando en 10.864,1 puntos), lo que en realidad no llegó a modificar sustancialmente el saldo semanal, perdidoso en 4,34% para el mercado electrónico y ganador en 1,91% para el tradicional. Para algunos esto es simple contrarreacción a lo vivido durante enero, cuando el NASDAQ mostró una mejora de 12,58% frente a la merma de 1,19% que tuvo el índice de las blue chips. El problema es que este argumento no toma en cuenta que entre tanto, Alan Greenspan definió un recorte de tasas, que si bien era esperado, y por lo tanto debería de haber tenido un efecto neutro sobre la economía, desde ningún punto de vista debiera de haber sido recibido con una merma como la que está sufriendo el mercado desde entonces. Lo que tampoco explica el fenómeno de la sobrerreacción, es por qué la del viernes fue la baja más violenta que ha tenido el mercado desde el 5 de enero (tanto el Dow, como el NASDAQ). Curiosamente los datos macro conocidos entonces sobre la situación laboral, resultaron lo suficientemente confusos como para considerarlos neutros (el desempleo creció de 4% a 4,2% de la fuerza laboral -se esperaba 4,1%- y la creación de nuevos puestos de trabajo fue también superior a la esperada), algo que no ocurrió con la nueva suba del precio del petróleo que volvió a trepar por encima de los u$s 31 por barril. Con los treasuries retrocediendo, lo que impulsó la tasa de largo a 5,51% y la de 10 años a 5,15%, no puede dejar de pensarse que alguien comenzó a creer que tal vez no tengamos la misma furia de recorte de tasas que vivimos en enero, ante lo que son claras señales de un potencial recrudecimiento inflacionario. Dentro de los pocos factores que se movieron en contra de esta hipótesis estuvo el dólar, que ganó nuevamente terreno ante el euro y el yen para quedar en 93,43 centavos, y 115,74 de la moneda nipona. Si bien el optimismo que se percibía 10 días atrás en Nueva York, parece haberse congelado en un tris, aún no se escuchan demasiadas voces cuestionando la eficacia de las medidas de la Fed y el gobierno para evitar la recesión. Si su número aumenta, seguramente será el momento de comenzar a preocuparse realmente. Por suerte, siempre existen perlas en el mercado; el problema es que puede ser más difícil identificarlas.

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