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Hay teatro más allá de la familia disfuncional
• DIÁLOGO CON CLAUDIO TOLCACHIR, QUE ACABA DE REPONER "PRÓXIMO", SOBRE LA COMUNICACIÓN VIRTUAL
El autor de la exitosa vida de los Coleman toma distancia, según sus palabras, de lo destructivo, la mentira y los comportamientos patológicos, y busca la luz en ciertas formas de contacto a distancia.
Tolcachir. “Hay temas a tratar como el deseo, la fe, la construcción”:
C. T.: Cuando uno se pone a escribir a veces quiere romper con el esquema social que te hace sufrir, sea comportamiento familiar, de pareja, las mentiras. A veces llega ese impulso de hablar de algo que no estamos hablando y que duele. Ahora siento que estamos concientemente tristes, pero no tenía ganas de cargar sobre eso, también hay otros focos, relacionados con el deseo, la fe, el amor, la construcción, y lo pongo también en este grupo que tengo hace 15 años, de alguna manera es necesario que exista fe para que exista un movimiento.
P.: La obra también habla de la soledad y cómo es posible sentirse acompañado, en apariencia, sobre todo en tiempos de redes sociales.
C. T.: La soledad estuvo siempre y había otros elementos para combatirla, pero la obra nunca quiso ser una crítica a las redes sociales, que tampoco son el centro de mi vida. Tiene que ver con encontrarse con alguien que te hace bien aunque sea de manera virtual. Estuve lejos de casa con el nacimiento de mi sobrino, la operación de mi padre, y se crea algo muy peculiar de estar con tu corazón y cabeza muy pendiente en algo que está a miles de kilómetros, en cuerpo presente pero con el alma ausente, eso es algo muy de nuestros tiempos, estar conectado todo el tiempo, algo que es muy diferente al efecto que tenía una carta.
P.: ¿Cómo evalúa la oferta de teatro oficial?
C. T.: Veníamos de un teatro oficial adormecido y se ve una reactivación bastante interesante entre el San Martín y el Cervantes. Hay más público y también propuestas de gente que uno veía ahí haciendo sus obras, produciéndolas como podía, en espacios nuestros, y es muy bueno que puedan estrenar con contención del teatro oficial y sin tener que empeñar el auto. Además hay lugar para diferentes estéticas con propuestas vivas y provocadoras.
P.: ¿Y el off?
C. T.: Hay algo que no suele pasar en el exterior y es que conviven las diferentes generaciones, por ejemplo están Alesso, Daulte, Spregelburd, y otra camada de los chicos de 20 años y todos vemos todo. Antes había una pelea más frívola de determinar qué era teatro y qué no, ahora hay una convivencia más armoniosa.
P.: ¿Repuntó la asistencia al teatro?
C. T.: Es un año difícil pero el público no paga el precio pleno, se mantiene con descuentos, con promociones. Lo importante es que vengan al teatro, con los descuentos nos mantenemos vivos.
P.: El comercial tuvo repunte en números en contraste con el año pasado.
C. T.: Sí pero hay que ver qué obras y con qué actores porque ahí pesaron los nombres de Francella o Darín para llevar gente, y esos no son los parámetros habituales.
P.: Se estrenó en cine "Una especie de familia", dónde usted trabajó. ¿Cómo fue la experiencia en el film de Diego Lerman?
C. T.: Quería actuar con él, cuando me llamó el guión me pareció intenso, poético, verdadero, el rodaje fue bestial, con entrega de todos. Me dio mucha emoción verla la semana pasada.
P.: ¿Qué proyectos tiene?
C. T.: El 12 de octubre debuta la película "Mater", basada en mi obra "El viento en un violín", dirigida por Pablo D´Alo Abba, con los mismos actores de Timbre. Además nos vamos de gira por Italia y España con "La omisión de la familia coleman", que se presenta hace 13 años.


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