Abren mesa de diálogo social en intento de reforma laboral

A seis meses de las elecciones, el Gobierno habilitó un viejo planteo de CGT y UIA para debatir problemáticas del mundo laboral. La flexibilización, otra vez en agenda.

El Gobierno puso en marcha una mesa de diálogo permanente con empresarios y sindicalistas con el alegado propósito de abordar problemáticas relacionadas con la necesidad de blanquear la economía y debatir el futuro del trabajo, aunque servirá además para un nuevo intento de Cambiemos por sondear una reforma laboral. Sus impulsores admitieron que más allá de los objetivos formales de la instancia, entre los que también figura evitar objeciones internacionales al modelo sindical argentino, el Ejecutivo podrá valerse de las convocatorias para intentar modificaciones a la legislación laboral a tono con los reclamos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A través de la Resolución 225 del Ministerio de Producción y Trabajo, publicada ayer en el Boletín Oficial, quedó creada la Comisión de Diálogo Social para el Futuro del Trabajo con el auspicio y la participación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por la tarde el ministro Dante Sica encabezó el primer encuentro para la presentación del instrumento, que tendrá como integrantes a miembros de la CGT, las dos CTA (de los Trabajadores y la Autónoma) y del gremio de peones rurales (Uatre), así como de la mayoría de las entidades de empleadores: UIA (industriales); cámaras de Comercio (CAC) y Construcción (Camarco); Confederación de la Mediana Empresa (CAME); Asociación Empresaria Argentina (AEA); las cuatro organizaciones ruralistas SRA, CRA, FAA y Coninagro; las del sector financiero Adeba, ABA y Bolsa de Comercio, y el Instituto para el Desarrollo Empresarial (IDEA).

La constitución de la mesa atiende un histórico planteo de los dos principales lobistas argentinos del rubro laboral a nivel internacional: Gerardo Martínez, jefe del gremio de albañiles (Uocra) y dirigente destacado de la CGT, y el abogado Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la UIA, ambos conspicuos representantes ante la OIT en los últimos años, y es uno de los primeros intentos formales para institucionalizar el diálogo tripartito entre Gobierno, gremios y empleadores. Toda la iniciativa reconoce inspiración y el “cumplimiento de convenios” de la OIT, al punto que un representante de la organización internacional tendrá una silla reservada en los debates.

De acuerdo con la presentación de Sica ayer, en los próximos 15 días quedará resuelta la agenda de temas a debatir y el mecanismo de funcionamiento. Por la mayoría de los protagonistas y parte de la temática a abordar se prevé un sistema similar al que cada año pone en marcha el Consejo del Salario Mïnimo para fijar el piso de ingresos del sector formal.

Aunque el término “reforma laboral” no figura en ninguno de los artículos de la resolución la chance de explorarla sobrevuela toda la iniciativa. Sobre todo porque quedó constituida la mesa tras el fracaso del Gobierno por imponer un debate parlamentario de flexibilización de las normas laborales y también de los intentos por avanzar por la vía sectorial, como sucedió sin éxito en los rubros de indumentaria y textil, y en el de la metalmecánica. El ministro Sica había admitido semanas atrás que el Ejecutivo no tenía previsto insistir con una reforma laboral a no ser que los sectores del trabajo y el empleo lo reclamaran por su cuenta.

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