En las últimas semanas esas bolsas blancas y alargadas que suelen verse hacia los costados de los campos argentinos fueron protagonistas en los medios de comunicación.
La revolución de los silobolsas
La adopción temprana de nuevas tecnologías podría ser la mejor aliada del productor agropecuario para aprovechar su cosecha.
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granos. Son un capital inmovilizado en silobolsas, pero deberían ser aprovechados y por eso es necesario el uso de nuevas tecnologías.
La causa del repentino golpe de atención no era muy auspiciosa: actos delictivos cuyo objetivo de robo o amedrentamiento nunca fue del todo aclarado por las autoridades competentes.
Los silobolsas son otro invento argentino producto de la innovación forzada, la que surge de la urgencia y la desesperación por defenderse de los vaivenes macroeconómicos de un país que frente a las calamidades fiscales recurre a lo que sea. Allí los productores resguardan, hace ya varios años, el producto de sus cosechas,el fruto de su trabajo y esfuerzo, cuya guarda ya no confían ni en empresas irresponsables ni en el Estado voraz. Prefieren ser ellos mismos los custodios celosos de la riqueza honradamente generada; y vender gradualmente su producto, según sus necesidades financieras y la evolución más o menos conveniente de los precios de los granos. En esa necesidad se pierden beneficios que es hora de empezar a capitalizar. El acuerdo con los bonistas recientemente anunciado por el Gobierno marca una nueva etapa de acceso al crédito; y el desarrollo de nuevos productos financieros se volverá muy necesario si queremos acelerar el arranque de la economía cuyo motor tradicionalmente enciende nuestra pujante agroindustria.
Esa riqueza inmovilizada puede empezar a ser monetizada rápidamente. Los avances en materia digital facilitan estas transformaciones. Un banco, una compañía de seguros, un broker y una empresa de seguridad podrían rápidamente unirse para transformar granos ociosos en activos rendidores; convertir instalaciones amenazadas de robo u otros actos vandálicos en productos monitoreados y asegurados. En definitiva, activos inmovilizados con riesgo, en adelantos de cash o sujetos a intercambio para compras de insumos con los tradicionales beneficios del canje.
Una vez más, la adopción temprana de nuevas tecnologías podría ser la mejor aliada del productor agropecuario argentino para continuar escalando a los más altos estándares de competitividad y sustentabilidad.
(*) Director general Syngenta
Latinoamérica Sur y Docente FCE UBA.
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