El Niño prometido aún no llega y los productores enfrentan decisiones difíciles en cuanto a los planteos productivos. En varias zonas de nuestro país la sequía no se fue y ya afectó lotes de trigo y maíz.
Soja: por la falta de agua se demoraría inicio de siembra
De todas maneras, las estimaciones indican que crecerá el área del cultivo tras cuatro campañas que fueron para el olvido.
A medida que la temporada de siembra avanza, la tendencia de pasar de cultivos de invierno (trigo o girasol) a cultivos de verano, como la soja, se vuelve más evidente.
Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires confirmaron en su informe de precampaña de soja correspondiente al ciclo 2023/24 que existe una “tendencia positiva producto de diversos factores” entre los cuales se destacan “una paulatina recuperación de la humedad durante la ventana de siembra en las regiones primicia” y la esperada “normalización del régimen de lluvias estivales en línea con el promedio histórico o incluso levemente superior”.
En Grupo Don Mario, una empresa que mantiene un marcado liderazgo en soja, Diego Regnicoli, gerente de Desarrollo de la región Centro Norte, confirmó en diálogo con Ámbito que “no se sembró todo el maíz que se quería sembrar y lo mismo ocurrió en algunas hectáreas de trigo y girasol, por lo tanto eso puede ir a soja. En lo que es zona núcleo, que es donde ya estamos por arrancar, va a haber una fecha de siembra demorada. Ya en otras regiones del norte del país donde se siembra en noviembre y diciembre tenemos un poco mas de margen para esperar la lluvia.”
Según los datos preliminares, el área alcanzaría las 17,1 millones de hectáreas, lo que representa una expansión interanual del 5,6% que permitiría cortar con los reiterados ciclos de retracción de área del cultivo.
No obstante, la superficie también esta supeditada a la disponibilidad de semillas, que se vieron fuertemente afectadas por la sequía de la campaña previa.
Incluso, desde el sector privado advierten que la compra de semillas sin eventos específicos para controlar plagas como las orugas representará un desafío adicional en fechas tardías.
Según Regnicoli, “en algunos grupos de madurez desde GDM ya no hay disponibilidad. Se agotaron todos los grupos cuatro, cuatro medios, cuatro cortos y los cinco cortos, todo lo que es zona núcleo y franja central del país se agotó rápido; Y ni hablar los lanzamientos para este 2023 que de por sí hay menos volumen por ser novedades. Eso hoy ya no se consigue”.
La calidad de semillas es una de las observaciones que también hacen en Sigma Agro. Andrés Bottino, gerente comercial de la compañía aseguró a Ámbito que los productores deberán “tratar de conseguir soja de la mejor calidad posible y con un buen tratamiento de cura de semillas”.
Agregó que “del lado de los herbicidas y residuales, suponiendo que va a cambiar la tendencia climática -y estamos todos a la espera de las nuevas lluvias- recomendamos el uso de residuales como la terbutilazina, el flumioxazin, el diflufenican, ya que dependiendo del lote y de la zona climática del país, las malezas que sean problema en cada lote, recomendamos estos productos residuales preemergentes, para entrar limpios a un cultivo de soja que va a evitar la complicación de malezas. Y luego hacer un buen seguimiento del ciclo de enfermedades, que si viene un año de mucha lluvia debemos estar atentos a una buena aplicación de fungicidas”.
Propuestas innovadoras
Una de las empresas que trajo una propuesta innovadora para la campaña de soja es Stoller, luego de obtener excelentes resultados en Brasil con su programa “soja fuerte”. Sebastián Spaccesi, gerente de Negocios de la compañía, explicó a Ámbito que “por los materiales que hay disponibles este año se va a necesitar un refuerzo de tecnología. Lo que estamos recomendando es una práctica muy exitosa, que implica trabajar en momentos fisiológicos construyendo el rendimiento de la productividad en la soja, sacando la idea de que la tecnología y la fisiología son lujos para otro tipo de cultivos.
Nosotros creemos que se puede construir productividad y rendimiento y que el productor de soja argentino se esta debiendo esa posibilidad. Nuestro programa incluye trabajar en la calidad de semillas, en la implantación con “stimulate” que además podría ayudar con algún “carry” de defensivos que hayan quedado por la falta de lluvias de la campaña pasada. Es jugar en primera con tecnología de punta y a costos accesibles.
La esperanza de más lluvias sigue presente, aunque es probable que las fechas de siembra se retrasen. No sólo las que deberían comenzar esta semana sino también las que se realizarán durante el resto del trimestre en distintas zonas del país.
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