16 de diciembre 2003 - 00:00

Alpa Corral: todo el encanto de las serranías cordobesas

El pueblo, que se extiende a ambas márgenes del río Las Barrancas, fue fundado el 9 de julio de 1781, a una altura de 580 metros sobre el nivel del mar, y hoy cuenta con 650 habitantes. Alpa Corral ve superada la población durante el período vacacional, en especial sábados y domingos, cuando llegan al pueblo miles de vecinos de Río Cuarto (70 kilómetros), de la capital provincial (191 kilómetros) y de otros lugares del país. Las Barrancas nace en una hermosa zona llamada Unión de Ríos, donde confluyen los llamados El Talita y Zarzamora, que pasan a tener aquella denominación común. Ese lugar, a unos cinco kilómetros del centro de Alpa Corral, es uno de los de mayor belleza natural y apropiados para los que buscan relajarse en sus aguas transparentes.
Otros dos sitios ideales para los bañistas, entre varios más, son El Codito y Sauces Colorados, con amplias playas de arena.
 Caminatas
Las alternativas para las caminatas son diversas ya sea saliendo desde el propio pueblo o en un viejo camión convertido en ómnibus que llega hasta las zonas más intransitables de las cumbres serranas. Luego, desde allí, y en medio de hermosos panoramas, como el Valle de las Flores, utilizando la fuerza de las piernas, un estimulante para la irrigación sanguínea.
Una inmobiliaria, cuyo titular resulta ser un buen guía turístico, y una amplia oferta hotelera cubren las necesidades de los visitantes, aunque a veces una y otra se ven desbordadas los fines de semana.
Los campamentistas cuentan con un parque municipal que se extiende a lo largo de una de las riberas del río Las Barrancas, a poca distancia del centro de la villa. A pocos kilómetros existen poblados pequeños.
Para los pescadores no falta el atractivo de las truchas. Si bien el viejo criadero quedó desactivado, hay zonas donde se las pesca, sobre todo en excursiones hasta el cercano río Los Sauces.
Un riocuartense que está desarrollando un complejo turístico top, que incluye cancha de golf y otras alternativas, promete reactivar la pesca, aguas abajo, en el propio Las Barrancas. Algunos puentes unen ambas márgenes del río. El más llamativo es el colgante, que un siglo atrás estuvo situado en el Parque Sarmiento, de la propia ciudad de Córdoba, y que al ser reemplazado por otro de material fue trasladado a Alpa Corral. Hay capillas con historia, una antigua turbina y una estancia modelo para la exportación de frutas, ahora abandonada pero muy interesante, instalada por el británico Charles d’lymes. Estas son algunas de las otras perspectivas para el turista, junto con algo muy poco frecuente: la existencia de reservorios antropológicos de las culturas prehispánicas, cuyos estudios encabeza el profesor Ulises D’ndrea, y que, con las limitaciones del caso, son visitables.

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