26 de diciembre 2002 - 00:00

Austeridad pero mucho color en interior

Austeridad pero mucho color en interior
Al igual que en Capital Federal y Gran Buenos Aires, la crisis se hizo notar en el interior y provocó una contracción del «espíritu navideño». Se notó la reducción de las tradicionales actividades organizadas para estas fechas, pero el día feriado se disfrutó a pleno en paseos y espacios verdes, así como en las costaneras de las principales ciudades. Una de las celebraciones más fuertes se realizó en la ciudad de Salta, donde tenía lugar anoche la trigésima sexta edición del pesebre viviente Ciudad de Navidad, considerado el más importante del país y uno de los más populares de América latina. Comenzó con la caída del sol, cuando unos 300 vecinos salieron a escena, en la ladera de los cerros de Villa Las Rosas, en la capital salteña.
Los festejos constan de la interpretación de diversos pasajes bíblicos, que van desde la creación del mundo, con las figuras de Adán y Eva, hasta Moisés y el Diluvio Universal, pasando por la Anunciación del Angel Gabriel, el Nacimiento de Jesús y la Adoración. Para montar el espectáculo en ese imponente escenario natural, fue necesaria, además de los actores, la participación de otros 100 voluntarios que se encargan de la iluminación, musicalización, escenografía, vestuario y todos los detalles del espectáculo.
En la ciudad de Córdoba, una multitud se acercó al Parque Sarmiento, donde la Agencia Córdoba Cultura organizó un festejo con una orquesta local y la presentación de un ciprés navideño humano. En el centro y la peatonal San Martín, también hubo entrega de dulces para chicos de la calle a cargo de los Papá Noel de turno.
Rosario contó anoche con la tradicional misa criolla, en la cual tomó parte el famoso tenor rosarino Jorge Cura. Esto sucedió en Villa Ortensia, un distrito al norte de Rosario, mientras que en otros barrios hubo pesebres, representaciones del nacimiento del Niño Jesús y diversas jornadas solidarias en ferias.
En Misiones, las lluvias del fin de semana permitieron una Navidad fresca y despejada que fue muy agradecida por los posadeños, habituados a altas temperaturas por esta época del año. Mientras tanto, en los barrios de la capital misionera se desarrolló un concurso de pesebres vivientes.

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