Quintela: "Hay que terminar con este esquema de país de cuerpo raquítico y cabeza rica como CABA"

Ambito Nacional

El tironeo sin fín por las distribución de los fondos de coparticipación profundizó en las últimas semanas las diferencias entre las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, a partir de la decisión del Gobierno nacional de retraer un porcentaje de lo que recibe el distrito capital para compensar las necesidades de financiamiento urgente de la provincia de Buenos Aires.

La ingeniería financiera diseñada en este caso para sofocar el malestar salarial de los policías bonaerenses sublevados, habilitó una vez más -al margen de la pelea política entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta- la discusión sobre la necesidad de replantear el esquema actual de reparto. Un mandato de la reforma de la Constitución de 1994 que se viene postergando desde entonces bajo argumentos vacuos.

A esa queja permanente de los estados subnacionales por el injusto goteo mensual de fondos se subió en las últimas horas el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela (Frente de Todos). Planteó que se necesita “una mirada federal para tener igualdad y no como ahora, que tenemos una cabeza del país que es la Capital Federal con un cuerpo que está raquítico”.

En declaraciones a FM Rock & Pop, el mandatario defendió el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso por el cual se fija en 24.500 millones de pesos el gasto anual para seguridad en la Ciudad de Buenos Aires, argumentando que los fondos traspasados por el gobierno de Mauricio Macri a la Capital entre 2016 y 2019 fueron “excesivos”.

“Este Presidente (por Alberto Fernández) recupera los fondos del Estado nacional y los transfiere a la provincia de Buenos Aires, que atraviesa una situación crítica, que hasta se puede interpretar como un hecho desestabilizador”, manifestó en relación a las protestas generadas por el conflicto salarial con la Policía Bonaerense.

“El federalismo -insistió- se manifiesta en acciones concretas y queremos evitar que se produzcan los conurbanos en Buenos Aires, Rosario o Córdoba, que nuestros jóvenes no se vayan. Y la gente nuestra migra porque no hay inversiones”.

La pelea por la distribución de los fondos que recaudan las provincias y que luego distribuye la Nación obliga a un debate político con acuerdo de todos los distritos en el ámbito del Congreso nacional, tal como lo exige el carácter de “ley-convenio” que le otorgó a este delicado asunto la reforma de la carta magna de 1994. Ese desafío postergado tropieza siempre con la misma lógica.

“Los sistemas de coparticipación deben modificarse en el medio/largo plazo ya que las condiciones de cada provincia pueden cambiar así como los criterios o indicadores pueden quedar desactualizados. Al establecer coeficientes fijos de reparto para cada provincia el sistema dejó de ser dinámico, lo que se agravó al perder su carácter de transitorio y pasar a convertirse en definitivo por el paso del tiempo”, explica Alejandro López Accotto, licenciado en economía, especialista en temas fiscales de la Universidad Nacional General Sarmiento.

Mientras tanto, la advertencia lanzada por Manuel Dorrego, gobernador bonaerense y referente indiscutible de las batallas por el federalismo, suena cada vez más actual: “Cuando la caja se centraliza en la Casa Rosada los gobernadores elegidos por los pueblos de las provincias se convierten en meros delegados del poder central”.

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