19 de abril 2006 - 00:00

“Con acercamientos y conflictos”

La semana pasada fue breve en actividad, pero intensa en la composición de la agenda del gobierno de Néstor Kirchner, marcada por acercamientos y por conflictos relevantes.
Kirchner mantuvo un bajo perfil público: no atendió ninguna audiencia oficial, participó de actos en la Casa Rosada pero sin pronunciar discurso alguno y suspendió nuevamente una proyectada visita a La Rioja, en medio de una amenaza de protesta de los productores olivareros.
Puertas adentro de su despacho, sin embargo, estuvo trabajando intensamente en las cuestiones que signaron la agenda gubernamental, que tuvo un acontecimiento relevante: el acercamiento a la Iglesia.
El Presidente asistió al homenaje a unos monjes palotinos asesinados durante la dictadura militar que se realizó en un templo de Belgrano, acompañado por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio.
Kirchner mantuvo, hasta ahora, una relación distante con el cardenal e, incluso, el año pasado rompió con la tradición de participar del Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral porteña para evitar el discurso crítico de Bergoglio, y lo hizo en la Catedral de Santiago del Estero.
Este año, el jefe de Estado tendría previsto asistir a la Catedral metropolitana para el aniversario de la Revolución de Mayo, de acuerdo con lo que deslizan en la sede gubernamental.
Otro acercamiento que se perfiló esta semana es con Italia. Kirchner se apresuró a felicitar a Romano Prodi por el triunfo en las elecciones legislativas, aun cuando los resultados tan ajustados no podían confirmar su victoria sobre el actual premier, Silvio Berlusconi.
 Diplomática
Una movida diplomática bastante arriesgada, aunque en la Cancillería sostuvieron que formó parte de una estrategia para comenzar a revertir las malas relaciones con el gobierno italiano bajo la conducción de Berlusconi, mientras subsiste el problema con los tenedores italianos de bonos en default.
También en el marco de las relaciones bilaterales está el irresuelto conflicto con Uruguay por la instalación de dos plantas de celulosa en Fray Bentos, por los efectos contaminantes que puedan tener para el río Uruguay.
El gobierno nacional no logró que los asambleístas entrerrianos atendieran su exhortación para que levanten los cortes de ruta en los puentes fronterizos con Uruguay, bajo el argumento de que debilitan la postura que llevará la Argentina ante la Corte Internacional de La Haya por el diferendo de las pasteras.
Lo cierto es que, tras el fracaso de la cumbre entre Kirchner y Tabaré Vázquez, el gobierno frenteamplista endureció su postura en contra de los cortes de ruta y amenazó con recurrir hasta la Organización Mundial del Comercio (OMC) para reclamar por el costo económico que provocan los cortes para el Uruguay.
Otros conflictos latentes, aunque internos, son los derivados de reclamos por mejoras de salario y de condiciones laborales. El que sobresalió, sin duda, fue el de los empleados de empresas tercerizadas que prestan servicios en los subterráneos porteños. El gobierno desalojó por la fuerza a los trabajadores, pero el problema sigue latente.

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