10 de diciembre 2003 - 00:00

Consolidó Duhalde peligroso control legislativo en Bs.As.

Otra vez, como hizo la semana pasada en Diputados, el gobernador convalidó con su presencia ese reparto del poder. Y hasta usó el estrado para ofrendarle elogios al ausente Duhalde: transformó, dijo, un «inmenso malestar» en «esperanza cierta y renovada».Fiesta total para el duhaldismo. Antonio Arcuri, que no respira sin avisarle antes al ex presidente, juró como vice de la Cámara alta y, de esa manera, con Graciela Giannettasio como vicegobernadora, la línea de sucesión bonaerense queda saturada de duhaldistas.
Por eso, a Arcuri le tocó devolver la gentileza.
«Sería un mal nacido si no apoyara a Solá», sobreactuó el caudillo de San Vicente que desde ayer controla la firma de un presupuesto de 70 millones de pesos.
 “a paz”
Sirvieron las flores para ratificar la paz firmada días atrás, luego de un forcejeo largo y tedioso que arrancó antes de las elecciones del 14 de setiembre y recién concluyó hace dos fines de semana, cuando el gobernador desistió de insistir con imponer en el Senado a
Hugo Corvatta.
Hubo, sin embargo, un incidente posterior pero fue rápidamente amortiguado:
Solá seleccionó un gabinete plagado de leales que desagradó a los comandantes del conurbano, quienes mayoritariamente peregrinan a la casa de los Duhalde en Lomas de Zamora.
Luego, una serie de llamados telefónicos, fotos y halagos públicos barrieron bajo la alfombra aquellas rispideces.
La ironía es que un hecho debería haber facilitado la gestión de Solá, terminó complicándola: desde ayer,
el Senado tiene 35 de los 46 senadores bonaerenses. Más que mayoría, es un abuso. En diputados es menos abrumador: de las 92 bancas a repartir, el peronismo se quedó con 55.
Eso, de todos modos, no implica armonía interna. No fue fácil destrabar el conflicto por las jefaturas legislativas: al final, el platense
Juan Amondarain quedó como mandamás del bloque de senadores: mientras Juan Garivoto celebra otra reelección como jefe de los diputados.
En esa pista resbaladiza deberá moverse Solá a partir de hoy, cuando asuma como gobernador con «mandato propio», tras los casi dos años (asumió el 3 de enero de 2002) de poder heredado del huidizo
Carlos Ruckauf.
«Comenzaremos un período signado por una esperanza distinta en la patria, la tarea de recuperar la estabilidad mínima necesaria en las instituciones políticas», dijo Solá ayer, como anticipo del tono que marcará su discurso de jura, donde insistirá en pedir respaldo a los «legisladores».
Es un reclamo entendible: se acostumbró Solá a lidiar con las manías legislativas, con los tiempos -en general laxos- del almanaque parlamentario.
Ayer, como gesto, se rodeó de figuras paradigmáticas del duhaldismo: Mércuri, Giannettasio -a quien Solá llamó Gabriela en vez de Graciela- y
Mabel Müller. Es más difícil acertar a quién representó, más allá de su condición de bonaerense, el ministro del Interior, Aníbal Fernández.
Por eso, para no sentirse tan solo, el gobernador apareció acompañado por varios de sus ministros.

Dejá tu comentario

Te puede interesar