19 de abril 2007 - 00:00
Dura embestida de obispos patagónicos
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En este caso, el duro posicionamiento patagónico surge «ante los hechos significativos de fuerte contenido social de reclamos por una justa distribución de la riqueza, por la justicia y por la dignidad de las personas, ocurridos en Santa Cruz y Neuquén».
En el escrito sostienen que «la vida de cualquier persona que reclama debe ser respetada y valorada» (en referencia a la muerte del maestro Carlos Fuentealba, en medio del desalojo policial de un piquete en Neuquén) y que «el pueblo tiene derecho a manifestarse ante el hartazgo de no ser escuchado».
Inadmisible
«Es inadmisible que en plena democracia tengamos que lamentar la pérdida de una vida, producto de la bestial represión policial», denuncian.
Los sacerdotes sostienen, además, que «no se puede aceptar que se instale el miedo como instrumento para acallar los conflictos sociales», y que «el mandato del pueblo expresado en las urnas no es un cheque en blanco, sino que debe legitimarse durante la gestión». «Hay una responsabilidad política, jurídica y ética de quienes dicen ser los representantes democráticos del pueblo», advierte el documento, difundido ayer por Opi Santa Cruz.
La Pastoral Social Regional Patagonia-Comahue -«que se solidariza y acompaña a los sectores en lucha»- está integrada por las diócesis de Viedma, Bariloche, Alto Valle, Neuquén y Comodoro Rivadavia. En el plano patagónico, este escenario tuvo su correlato semanas atrás, con las críticas del obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín, por la reticencia oficial a la hora de intentar un acuerdo.




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