Malestar interno tras cambio de Gabinete

Ambito Nacional

"No está claro hacia dónde vamos". La frase pertenece al intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk. Pero también es lo que piensan varios de sus colegas bonaerenses envalentonados con la llegada de Martín Insaurralde, uno de sus principales referentes, a la jefatura de Gabinete.

“No está claro hacia dónde vamos”. La frase pertenece al intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk. Pero también es lo que piensan varios de sus colegas bonaerenses envalentonados con la llegada de Martín Insaurralde, uno de sus principales referentes, a la jefatura de Gabinete.

Lo que está en juego es mucho más que el voto rumbo a las elecciones de noviembre. La compulsa de fondo está relacionada al poder central. La designación de Insaurralde y de Leo Nardini como ministro de Infraestructura, sumado a los cambios en el gabinete nacional, movilizaron a algunos jefes comunales. Entre ellos, Sujarchuk. Tras la oficialización de los arribos, el alcalde de Escobar comenzó a instalar la idea de que su pertenencia al Frente de Todos estaba astillada. Más allá de la buena nueva sobre la llegada de los jefes comunales al ejecutivo bonaerense, Sujarchuk comenzó una puja interna con el objetivo de lograr meterse adentro del ejecutivo nacional o provincial.

Sin embargo, no hubo respuesta. Es sabido que los intendentes no tienen el mejor de los vínculos con el gobernador Axel Kicillof. Sujarchuk lo dejó en claro en una charla con un medio gráfico: “Casi no hizo campaña, se lo vio guardado, se encerró junto a su anterior gabinete, a nosotros nos oía pero no nos escuchaba”.

El reclamo fue claro. Y desde Provincia jugaron su carta.

El puesto ofrecido para calmar las aguas fue el de subsecretario de obras públicas en el Ministerio de Infraestructura. Un lugar de valor, con caja propia, pero sin renombre por lo que el jefe comunal mandó a Diego Benítez quien estaba a cargo de Infraestructura en Escobar.

De esta manera, Sujarchuk logró poner solo un pie en el ejecutivo bonaerense y no lo dos como era pretendido.

Por ende, las críticas hacia arriba continuaron. “Toda la semana en la cual se paralizó la política por los cambios de gabinete trajo un costo político grande. Algunos de esos cambios no reflejan un comportamiento electoral positivo. Y si las medidas que se toman en los próximos días no generan empatía con la sociedad, la elección no va a ser fácil de revertir”, sostuvo ayer en un programa de radio.

Interna

Lo que expone Sujarchuk es, además, un conflicto interior con el que viene cargando el Frente de Todos por lo bajo y que se profundizó con el resultado electoral. Algo que el jefe comunal de Esteban Echeverría, Fernando Gray, preanunció tras su corrimiento de la vicepresidencia del PJ bonaerense en manos de Máximo Kirchner.

“Lo que está pasando ahora con la crisis institucional a nivel nacional es lo mismo de lo que viene hablando Fernando desde hace rato. Él ya dijo es repetidas oportunidades desde diciembre pasado cómo eran las cosas. La Cámpora va por todo y ahora varios lo están terminando de entender”, aseguró una fuente cercana al intendente.

El propio Gray se mostró en las últimas horas con el ministro de Desarrollo, Juanchi Zabaleta, quien para marchar a la cartera nacional tuvo que cederle a La Cámpora, tras una puja, la intendencia de Hurlingham. En la foto que ambos compartieron se los puede ver con algunos huevos de gallina en sus manos. Una postal de doble sentido como la que el intendente de Esteban Echeverría utilizó en su momento al intentar combatir a Máximo y apeló a la frase “Yo me planto”.

En la actualidad son varios los intendentes que buscan plantarse ante el gobernador Kicillof y mostrar las diferencias internas que antes de los resultados electorales no estaban a la vista.

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