Vargas Matyi: "Nos falta humanidad para dejar de prejuzgar por la edad"

La actual Secretaria de la Juventud de La Matanza habló por primera vez sobre su candidatura como diputada nacional. Va en el puesto 13 en la lista de Victoria Tolosa Paz. Tiene 26 años.

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“A veces me preguntan cómo me metí en el peronismo y la respuesta es La Matanza. No hay explicación. Acá se respira y se comprende al peronismo”. Quien habla es Brenda Vargas Matyi, una dirigente de carácter local que, en breve, pasará a ocupar una banca en la Cámara baja del Congreso de la Nación y que, seguro, llamará la atención de propios y ajenos.

Sucede que Vargas Matyi, quien ocupa el puesto número 13 en la lista rumbo a una banca como diputada por la lista que encabeza Victoria Tolosa Paz, tiene 26 años y es, para la mayoría, una desconocida dentro del mundo de la política nacional. Pero claro, La Matanza es el corazón de la Provincia. Y allí su nombre, tiene otro peso. A cargo de Secretaría de Juventud, por decisión de Fernando Espinoza, intendente local y líder político, la candidata dialogó con Ámbito en exclusiva, y por primera vez, acerca del valor de su salto a las grandes ligas. “Queremos llevar las ideas de los pibes y pibas de La Matanza a todo el país para proponer y debatir cada vez con más fuerza para poder concretar el sueño del famoso trasvasamiento”.

Vargas Matyi vive junto a su hermano y sus padres en Villa Constructora (San Justo). En medio de una recorrida local, le dice a Ámbito que “siempre desde la política pública se sostiene con el ejemplo y en Matanza tenemos muchos para brindarle a la Nación y a la Provincia en lo que refiere a gestión. Tenemos la oportunidad de legislar para el presente para dejar las cosas en claro para un futuro que, con la inclusión de los jóvenes, probablemente sea mucho mejor”.

Y sobre las ideas a convertir en proyecto asegura que “es fundamental legislar sobre el primer trabajo para los jóvenes. Venimos de una era de macrismo que ajustó la educación y llevó a que cuando salimos no tenemos muchas oportunidades porque son muchos los chicos que tuvieron que dejar sus estudios”.

Su llegada al Congreso es un hecho inédito. La edad mínima para ingresar es de 25 años lo que la convertirá en la diputada más joven de la Cámara baja. No será su primera experiencia electoral. En 2019 fue candidata a concejal suplente por su distrito. Y durante sus años de secundaria encabezó el centro de estudiantes.

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Brenda, junto a su líder político, Fernando Espinoza, intendente de La Matanza

Brenda, junto a su líder político, Fernando Espinoza, intendente de La Matanza

“Nos falta humanidad para dejar de juzgar por la edad. Antes se juzgaba a nuestra conducción del Conurbano porque son siempre los mismos y, ahora, aparecemos nosotros desde la juventud y también puede ser un problema”, sostiene sobre la mirada entorno a sus años. Y aclara que “la es edad es un valor agregado. Yo no estoy pensando en qué caja me va a tocar. Lo mío pasa por ver cómo podemos interpretar lo que sucede en el territorio para construir políticas”.

Historia cercana

Vargas Matyi no viene de un hogar politizado. Su padre es obrero de la construcción y es con el único familiar que dialoga al respecto. “Somos los primeros beneficiados cuando se pone de pie un gobierno peronista que reactiva la economía. No la pasamos bien durante los años de Macri y Vidal”. Y como dato de color familiar agrega que “mi abuela no quiere saber nada con mi candidatura. Es de una generación que quedó marcada por el no te metás. Y eso es algo que demonizó la política. Como si fuera algo malo o corrupto”.

Es cierto, la mirada generacional cambió. La llegada de Néstor Kirchner a la política se convirtió en un faro para muchos jóvenes que encontraron refugio dentro de la militancia partidaria. Algo que hoy parece haberse modificado. “Tiene sentido. Pasamos por cuatro años de macrividalismo. La juventud fue resistencia. Estuvimos cuatro años cortando cebollas para darle de comer a nuestros vecinos. Y después vino la pandemia. La juventud pasó de la resistencia a la responsabilidad”.

En relación a los nuevos desafíos, la candidata sostiene que “la conectividad también se convirtió en un problema por eso apoyamos la idea del presidente de que internet sea un servicio público para acceder a la educación, la información y al trabajo”. Y suma: “Venimos a hablar de la innovación. A poner en eje la educación y en base a eso la justicia social para trabajar en proyectos de género, ciencia y tecnología. Con equipos técnicos de mujeres, géneros y diversidades. Para que las madres trabajadoras tengan espacios de cuidado para que puedan instruirse y ser parte de la comunidad. Nuestro slogan de campaña es ‘La vida que queremos’. Y está claro que ahora podemos elegir qué ser y qué hacer con tu vida”.

Y para cerrar reflexiona: “Esa vida que queremos es la productiva, no la de la timba financiera que nos quisieron hacer creer que era lo que valía. Tenemos que hacer carne nuestra historia y llevar la bandera de trabajo y solidaridad”.

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