31 de diciembre 2007 - 00:00
Elecciones y protestas, los ejes de febril 2007
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Un repaso de los principales hechos políticos lleva la mirada obligatoriamente a la catarata de comicios -en 21 provincias- desarrollados entre el 11 de marzo (Catamarca) y el 28 de octubre y que dibujaron el nuevo mapa del poder para los próximos cuatro años.
Sin embargo, todas las miradas se dirigieron a Córdoba, a partir de las denuncias de supuesto fraude blandidas por el perdidoso candidato Luis Juez, que derivaron en tensión institucional y un extendido escrutinio definitivo que terminó ratificando la victoria del justicialista Juan Schiaretti.
Sobresalen luego otros casos críticos: el 13 de marzo fue suspendido el gobernador riojano Angel Maza, quien luego fue destituido vía juicio político; por su parte, el 10 de mayo renunció el mandatario de Santa Cruz, Carlos Sancho, en medio de una grave crisis en el distrito natal de Néstor Kirchner. Lo reemplazó Daniel Peralta, hombre respaldado por la Casa Rosada -con abultada profusión de fondos- y que luego obtuvo aval electoral hasta 2011.
En los días previos a la salida de Sancho se dispararon marchas de protesta en el centro de Río Gallegos, multitudinarias demostraciones de malestar -lideradas por gremios docentes- con escasos antecedentes en la historia de la austral localidad.
El repudio tocó de lleno a los Kirchner e, incluso, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, resultó agredida por gremialistas. El corolario tuvo como protagonista al kirchnerista Daniel Varizat, quien atropelló con su camioneta a una veintena de manifestantes en Río Gallegos el 17 de agosto. Fue detenido, aunque luego quedó libre bajo fianza.
En paralelo, la crisis en el sector educativo recorrió el país, haciendo añicos en varios distritos el compromiso de 180 días de clase. En medio de un fuerte conflicto docente, durante una marcha de protesta en Neuquén el profesor Carlos Fuentealba fue herido de muerte por una bala policial el 4 de abril. Su muerte desató protestas contra el gobierno de Jorge Sobisch a lo largo de todo el país, que erosionaron su fallida candidatura presidencial.
La conflictividad se vivió con especial énfasis en la Patagonia y particularmente en Santa Cruz. Junto a los docentes, marineros y petroleros fueron también protagonistas de duras protestas. El 20 de julio, pesqueros de la santacruceña Puerto Deseado ocasionaron destrozos en cuatro plantas, al mismo tiempo que el por entonces presidente Kirchner encabezaba un acto a 300 kilómetros. La tensión también se trasladó a Mar del Plata, con sucesivas y violentas tomas del puerto local, a cargo de empleados de cooperativas que exigen regularizar su situación.
Un reciente caso de reclamo social con clima enrarecido ocurrió el 17 de diciembre en Buenos Aires, con piqueteros que tomaron y luego destruyeron por completo el interior del edificio del Ministerio de Desarrollo Social de Buenos Aires.
En tanto, otra protesta -con ribetes ambientales- volvió a signar este año la relación con Uruguay, de la mano del profundizado diagrama de cortes anti-Botnia en los tres puentes que unen a Entre Ríos con el vecino país, que incluso disparó un cierre de fronteras por parte de Tabaré Vázquez.
En materia de las cuentas locales, 2007 terminó atravesado por la clásica fiebre electoral, que desató un serio incremento del gasto público, sobre todo por anuncios salariales (que se llevan ya aproximadamente 60% de los presupuestos provinciales) y de obra pública.
La instantánea no hizo más que acentuar el franco deterioro que muestran las finanzas provinciales desde hace cuatro años. De hecho, se estima que este año los distritos del interior cerrarán sus cuentas con un déficit financiero de cerca de 400 millones de pesos, en un 2007 que marcó el regreso de las cuentas en negativo.
No ayuda, claro está, el impacto de la gruesa deuda pública, un pasivo que trepa a $ 86.100 millones (41%, de color bonaerense) y que tiene a Nación como principal acreedor.
Pero el ajetreo en el interior pasó también por la escalada de precios, que sin embargo el INDEC se negó a evidenciar en su polémico índice de inflación.
Mendoza lideró la rebelión contra el indicador maquillado (aunque se alineó en las últimas horas con las directivas del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno), mientras que, ahora San Luis amenaza con impulsar un índice federal que se ajuste a la postal que muestran las góndolas.
La crisis del sistema carcelario también fue parte del año que se despide, con epicentro en Santiago del Estero, donde un motín en el penal de varones de la capital provincial dejó en noviembre el saldo de más de treinta muertos. La tragedia también signó al escenario universitario, de la mano de una explosión de un laboratorio de la Universidad Nacional de Río Cuarto que provocó seis muertos y que puso al desnudo la falta de seguridad en ese ámbito.
Lejos de esas postales trágicas, el 9 de julio sorprendió a las provincias una nevada inusual, de carácter histórico. En Río Negro, en tanto, fue beatificado Ceferino Namuncurá y se convirtió en el primer indígena en alcanzar esa condición.
Tiempo de balances en las provincias. Pero con toda la atención puesta en el año que arrancará hoy a la medianoche, y que augura meses ajetreados a partir del inicio de gestión de los flamantes gobiernos.




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