7 de febrero 2008 - 00:00
Electos en problemas
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Desaires de la gestión: el gobernador santafesino Hermes Binner sufre el fuerte embate de sus propios colegas trabajadores de la salud. Autoconvocados, y tras la negativa del Ejecutivo de concederles el solicitado aumento de 500 pesos, ingresaron a un paro por 72 horas desde ayer. La medida pone en serios aprietos al mandatario socialista, que ostenta el título de anestesista, tal vez la más elitista de las especialidades médicas en la Argentina. Pero Binner ya está empapado de política y no parece mostrar camaradería alguna hacia los trabajadores del sector, al menos no bajo la trabada discusión salarial. En suma, el resultado de la puja fue la paralización de la actividad en todos los hospitales provinciales, en los que solamente se están atendiendo urgencias.
Otro mandatario en apuros es el chaqueño Jorge Capitanich, a quien la furia piquetera lo alcanzó de lleno. Con total impunidad, un grupo de activistas ingresó el martes al hall de la gobernación con el surtido reclamo por alimentos, viviendas, colchones, zapatillas, y asistentes sociales que visiten los barrios. El método de presión in situ dio pleno resultado, ya que el gobernador lanzó su promesa: «A partir de ahora, me voy a manejar directamente con ustedes con reuniones semanales». Hoy será la primera cita y, seguramente, inaugurará un sistema que será reclamado por el resto de los desocupados y piqueteros de la provincia que exigirán, con razón, un trato similar. La cuestión no parece incomodar a Capitanich, quien incluso fue más allá. «Cuando tengan un problema, me avisan y yo voy al barrio. No quiero que vengan ustedes a molestarse acá, porque me tengo que molestar yo», invitó.
Pero no sólo los piqueteros siembran obstáculos en el de por sí difícil camino que atraviesa Capitanich. Lo paradójico, sin embargo, es que sus propios funcionarios insisten en distraer su atención con disputas internas. Esta vez es el turno del presidente y del vice de la obra social provincial, Francisco Baquero y Oscar Arévalo, quienes llevaron sus tironeos al punto que ser citados en conjunto a una reunión con el vicegobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff, a la que asistió además el propio mandatario. «La prensa tiene que saber que, en el trajinar de las instituciones, a veces los equipos tenemos puntos de vistas distintos, y esto acarrea desinteligencias», intentó argumentar el segundo de Capitanich. El organismo ya pasó una primera crisis a poco de asumir el ex senador justicialista, que derivó en la renuncia del titular de la gerencia de la obra social, Darío Gómez. Por ese entonces, también dieron un portazo la subsecretaria de Desarrollo Social, Marina Gronda, y el director de Prensa, Néstor Avalle.
Era cuestión de días o de horas... y ocurrió. La escalada de protestas contra el polémico intendente de Santa Rosa, Juan Carlos «el Loco» Tierno, terminó por estallarle al gobernador Oscar Jorge en sus propias narices o, más precisamente, en las puertas de su residencia. Una de las tantas marchas organizadas contra el inclasificable jefe comunal terminó pasando -por primera vez- por el frente de la casa del mandatario -también justicialista-, desde donde le reclamaron a los gritos -no exentos de insultos- que intervenga en el conflicto. A Tierno le enrostran un modelo «autoritario» de gobernar, que incluye fuertes subas de tasas y multas, además de medidas tildadas de insólitas, como la de penar con sanciones monetarias a quienes tengan más de dos perros.




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