11 de diciembre 2003 - 00:00

Felipe Solá: "Sólo les pido que me dejen gobernar"

-¿A quién se refirió cuando pidió que lo dejen gobernar?, se le preguntó cuando comenzaba la ronda de saludos. -A aquellos que creen que el chisporroteo político es más importante que la gestión, clausuró el capítulo Solá, sin dar nombres. Tampoco era necesario. A metros del escenario, se apilaban varios capitanes del duhaldismo: Antonio Arcuri, Osvaldo Mércuri -artífices de la derrota legislativa del gobernador-, Eduardo Camaño y Mabel Müller, avanzada leal a Eduardo Duhalde que ayer inundó La Plata para la asunción de Solá y Graciela Giannettasio en Buenos Aires. Chiche Duhalde fue, sin duda, la estrella de ese combo. Con poca exposición, se rodeó de fieles en un palco VIP y se fue en silencio apenas terminó el acto en la Cámara de Diputados. Se agregó a las fotos del delicado equilibrio al que la someten Duhalde y Néstor Kirchner. También el vicepresidente Daniel Scioli; el ministro del Interior, Aníbal Fernández; el de Trabajo, Carlos Tomada; y el de Salud, Ginés González García, aparecieron como mensajeros para arrimar respaldos cruzados; algunos, difusos. No fueron los únicos: Antonio Cafiero, Graciela Camaño, Jorge Villaverde y Juan Carlos Correas, además de una colección de jueces y funcionarios de todo rango y origen, completaron la postal.
En dos turnos,
Solá marcó el inicio de su nuevo mandato. En la Legislatura, a media tarde, juró escoltado por Arcuri y Mércuri (un simbolismo de lo que se viene) y cumplió con el rito de presentar a la Asamblea Legislativa una guía de su primer año de gestión.
En anuncios y novedades, su discurso fue mezquino. Tanto como los legisladores mezquinaron festejos: durante la media hora del mensaje del asumido, sólo se computaron una interrupción y un aplauso, de pie, luego del punto y aparte. De esa tira, el dato saliente es la promesa de alcanzar en 2004 un
«superávit primario» cerrando un ciclo de varios años con déficit, que alcanzó niveles históricos en 2001 cuando, en plena crisis financiera, Buenos Aires registró un rojo fiscal de 4.400 millones de pesos. Ese compromiso, dijo Solá, se hará «sin aumentar la presión tributaria global», pero con la consigna de tener a los evasores «como blanco». Hubo también referencias políticas: «Mi proyecto es gobernar. Mi proyecto político es la gestión», dijo a esa hora de la tarde, gambeteando las esquirlas de la batalla. Fue el mensaje más transparente de armisticio con el duhaldismo. Un rato después, más como reproche que como provocación, replanteó esa idea pidiendo que lo dejen gobernar. En el texto que leyó ante los legisladores, se destacan los siguientes puntos:
c En Seguridad, ratificó la continuidad de Plan Director. «Estamos logrando mejor protección en cada barrio del conurbano», auspició. Y enfatizó que fortalecerá la lucha «para terminar con la impunidad, con o sin uniforme».
c «Hay que acercar la Justicia a la gente», dijo y deslizó que habrá reformas en «el sistema de selección» de los jueces similares al que el gobierno nacional ensayó en la Corte Suprema de Justicia.
c En materia social, aseguró que «garantizará» la «ayuda económica y alimentaria para todas las familias pobres y prometió «eliminar el clientelismo».
c Reeditó una referencia de Kirchner y habló de construir un «capitalismo nacional». Para eso, prometió un rol activo de la provincia en el impulso de la producción. Más tarde, ampliaría: «Buenos Aires tiene que ser la locomotora de una nueva Argentina en crecimiento».
Sobre el atardecer, en el Pasaje Dardo Rocha, puso en funciones a su gabinete. Asumieron los nuevos -
Rafael Magnanini (Gobierno), Eduardo Di Rocco (Justicia) e Indalecio Oroquieta (Producción)- y ratificó a los demás; récord de Raúl Rivara: juró dos veces en seis días en Seguridad.
Allí, luego de que
Giannettasio, le prometiera acompañarlo en «los momentos más difíciles», «cuando tengamos problemas», Solá se abalanzó con el auspicio final: «Les digo a los bonaerenses que no se van a arrepentir de haberme votado; vamos a construir una provincia más justa y más honesta, de la que estemos orgullosos».

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