Al asumir su gestión, el titular de esa cartera, Daniel Scioli, priorizó la reactivación de los diferentes programas de Turismo Social que se encontraban suspendidos o con escaso desarrollo, cumplimentando así una doble finalidad: mejorar la actividad económica de los prestadores involucrados y atender a los numerosos pedidos de sectores postergados que reclamaban su participación en la práctica turística. Para la asignación de las plazas de las 50.000 personas que pudieron acceder a este beneficio, se tuvo en cuenta, sobre todo, la distribución federal y los sectores económicamente más carenciados. En este sentido, a los escolares, los jubilados y las personas de capacidades diferentes se les otorgó alojamiento con pensión completa sin cargo, mientras que para las familias de bajos recursos se establecieron tarifas reducidas.
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