2 de octubre 2008 - 00:00

Gobernadores cuestionan paro rural y piden diálogo

La decisión de los ruralistas de activar mañana un paro de seis días contra el gobierno nacional disparó cuestionamientos de varios gobernadores alineados con la Casa Rosada e, incluso, de mandatarios que respaldaron a los dirigentes del campo en pleno conflicto por las retenciones móviles.
Aunque con matices, la consigna general apuntó a que la Mesa de Enlace levante las medidas de fuerza -no habrá comercialización de productos, aunque sin cortes de ruta- y que, en cambio, apueste a profundizar el diálogo con el gobierno nacional, con la participación de las provincias.
Ese lote incluyó, por caso, al cordobés Juan Schiaretti y al sanjuanino José Luis Gioja, con críticas además del chaqueño Jorge Capitanich. Otros -como el bonaerense Daniel Scioli- optaron ayer por un estratégico silencio.
La postal es seguida con atención por los caciques de las entidades agrarias, que ya toman nota de que no gozan del fuerte espaldarazo que en su momento le brindaron algunos ejecutivos provinciales clave, aun a costa de enervar al extremo a la Casa Rosada. El cambio de humor surge de un cóctel que combina la necesidad de no profundizar enfrentamientos con Nación con la incomodidad desatada por las aspiraciones políticas de varios de esos líderes ruralistas.
En la tarde del martes, otra instantánea dibujada en Balcarce 50 había disparado señales de apoyo a Cristina de Kirchner y una indirecta mirada crítica hacia los dirigentes del agro. Fue en el marco del encuentro que mantuvieron con la Presidente el gobernador Celso Jaque (Mendoza), Gioja y la vicegobernadora de La Rioja, Teresita Luna, precisamente para rubricar un convenio de financiamiento de microemprendimientos por $ 550 millones para pequeños y medianos productores cuyanos.

 Estrategia

Sin embargo, puertas adentro de sus provincias, los mandatarios insisten en profundizar las conversaciones con los ruralistas locales, como parte de la estrategia de la Casa Rosada de desnacionalizar el conflicto. Por caso, ayer el entrerriano Sergio Urribarri declaró la emergencia agropecuaria en zonas afectadas por la sequía, además de prorrogar el pago del impuesto inmobiliario rural.
Veamos las definiciones públicas de algunos mandatarios, que parecen augurar un escenario crítico para los popes ruralistas:
c El caso más emblemático es el de Schiaretti, quien si bien dijo ayer que «siempre» respaldará al complejo agropecuario cordobés, remarcó que la «Argentina no soporta más enfrentamientos» y manifestó su preocupación por las consecuencias negativas que para el resto de la población puede generar el avance del conflicto.
Por ello, propuso abandonar las actitudes confrontativas -«más que hablar de nueva protesta, hay que pedir diálogo», dijo- para en cambio sentarse a una misma mesa a la que deberían asistir -consideró- la Nación, las entidades rurales y también los gobiernos provinciales. Además destacó que «hoy, más que nunca, nuestro país necesita estar unido y superar las diferencias». «Hay un tembladeral en el mundo y los argentinos no nos podemos dar el lujo de estar peleando», remarcó.
«¿Alguien piensa que nuestro país puede soportar el enfrentamiento del primer semestre de este año entre el campo y el gobierno nacional?», se preguntó, retórico.
El cacique mediterráneo penó su atrevimiento de apoyar la protesta agraria y criticar las retenciones durante el primer semestre, al recibir de lleno el castigo nacional de la mano de gruesas deudas en los envíos de fondos. Recién ahora la relación bilateral empieza a recomponerse, aunque cualquier paso en falso podría reavivar enconos aún tibios. Estratégico, Schiaretti se tomará unas vacaciones en Italia entre el 6 y el 17 de octubre.
c Por su parte, Gioja advirtió que las medidas de fuerza «no llevan a la solución del problema que se plantea» y que «la política partidaria» está detrás del nuevo paro. 
«Hay que tener mucha razonabilidad y tratar de poner siempre un interés general por arriba de cualquier tipo de interés», enfatizó, además de pedir «dejar las medidas extremas para otras oportunidades, pensando en la complejidad del momento».
c Desde Chaco, en tanto, el también justicialista Capitanich consideró que «el conflicto tiene una raíz política centralizada en la Pampa Húmeda». «Por eso debemos diferenciar la situación del sector pampeano y (la de) las economías regionales: se debe hacer un tratamiento diferencial para los pequeños y medianos productores en la zona extrapampeana».
En los meses en que arreció el conflicto con el agro, Capitanich mostró un ultraalineamiento con Balcarce 50 que le valió un amplio respaldo de Nación hacia su provincia pero, como contracara, fuertes cuestionamientos de productores y hasta algunos apurones en actos públicos.
Quien también pasó por esa mala experiencia negativa fue el bonaerense Daniel Scioli. Sin embargo, en los últimos meses profundizó su asistencia al campo.
De hecho, ayer el titular del Banco de la Provincia, Guillermo Francos, destacó «el enorme esfuerzo» realizado por la entidad «para apoyar la actividad agropecuaria» y enfatizó que otorgó en lo que va del año créditos por u$s 732 millones al sector, lo que representó un aumento de 47% respecto del mismo período de 2007.

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