2 de septiembre 2003 - 00:00
Kirchner y Solá, nuevamente juntos en campaña bonaerense
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Si bien el resultado de las elecciones en el Litoral -que podrían brindarle mandatarios adeptos de primera mano en la región- es lo que más le interesa al Presidente, lo de la campaña bonaerense es algo que Kirchner parece tomarse muy en serio: inaugurará hoy junto con Solá y el intendente Jesús Cariglino la Alcaidía de Malvinas Argentinas, y mañana presidirá la reinauguración de una escuela especial en Ituzaingó junto con el intendente Alberto Descalzo luego de lo cual participará de un acto partidario en el Club Gimnasia y Esgrima de esa localidad.
Todos los candidatos se mostraron agradecidos por la participación de Kirchner en sus respectivas campañas. Algo que, al parecer, no deberían agradecer.
En tanto, el presidente de la Nación aprovechó la puesta en escena de ayer en Junín para criticar el levantamiento de numerosos ramales ferroviarios durante la década del ’0 y consideró que esa medida constituyó «uno de los genocidios más grandes del país».
«Se desarticularon los ferrocarriles, se desarticularon pueblos, se desarticuló la Argentina y eso es algo que ni nosotros ni la historia pueden justificar», expresó el mandatario en el momento de firmar un convenio para la realización de obras hídricas en el noroeste bonaerense.
Pero las críticas de Kirchner a quienes condujeron el país en el pasado pasaron por alto más de un detalle que delata la laxitud de los principios que dice defender el Presidente.
En su lugar, debió dedicarse a justificar el propio Solá. El gobernador bonaerense -quien mañana inaugurará obras en Lanús con el intendente Manuel Quindimil- admitió que Carlos Ruckauf «aparece como un refugiado» en la lista de candidatos justicialistas a diputados y señaló que esa situación favorecerá las críticas de la oposición.
En tanto, consideró que Kirchner «está encarando bien» las negociaciones para alcanzar un acuerdo a mediano plazo con el Fondo Monetario Internacional y otras medidas de gobierno.
El Presidente, por su parte, rechazó las críticas de quienes dicen que está en campaña electoral y aseguró que «esos opinadores» deben irse «acostumbrando» a ese estilo porque él es de «andar» y caminará «todos los pueblos en estos cuatro años de mandato».
Aseguró, además, que «hay sectores que se están poniendo nerviosos porque no tienen de empleado al Presidente».
Advertencia
Kirchner advirtió que no vacilará en «tomar un micrófono» y dar a conocer «los nombres y la verdad al pueblo argentino» si «esos intereses presionan» para torcerle la mano y prometió seguir recorriendo el país pese a las críticas de los «opinadores» que sostienen que hace campaña electoral y «nada decían cuando se entregaba el país». Aseguró que no lo alejarán «de la gente» y dijo que prefiere que le «peguen las cámaras» -aludiendo a los golpes recibidos por fotógrafos en la vía pública- pero mantener «los oídos en el pueblo en lugar de en otro lado».
Solá, a quien Kirchner en su discurso llamó su amigo, afirmó por su parte que ya «hay un plan para extraer el agua» de la llanura pampeana y calificó como «absolutamente acertada» la decisión presidencial de realizar esas obras».
Anoche la esposa de Kirchner, la senadora Cristina Fernández, cerraba un acto en Rosario en favor de la candidatura de Jorge Obeid.




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