10 de abril 2006 - 00:00
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Los restos de estos tres pequeños incas fueron hallados en un santuario indígena ubicado en el volcán Llullaillaco -a 6.730 metros de altura- en marzo de 1999, a raíz de una expedición encabezada por el arqueólogo estadounidense Johan Reinhard.
Se trata de niños que fueron sacrificados hace más de 500 años y fueron denominados como la «Niña del Rayo», el «Niño» y la «Doncella». Se encuentran en un increíble estado de conservación, permitiendo estudios similares a los que se practican sobre seres vivos. Incluso por efecto de las bajas temperaturas, los cuerpos mantuvieron congelados los tejidos de la piel, en tanto que los aparatos digestivos contienen restos de alimento.
En setiembre deberá estar lista la tecnología que permitirá preservar y exhibir a los Niños del Llullaillaco. Las cápsulas que el INVAP construirá en Bariloche serán fabricadas en un acrílico especial que en los ensayos superó las propiedades del vidrio, tanto por su mayor transparencia y menor distorsión como por su bajo reflejo de la luz. Se espera que este material evite filtraciones de rayos infrarrojos y ultravioletas.
Dentro de estas cámaras se asegurará una atmósfera presurizada, inerte, de bajo contenido de oxígeno y modificada a través de la incorporación de nitrógeno. Las condiciones de temperatura se mantendrán por debajo de los 20 grados bajo cero y en equilibrio con valores relativos de humedad ajustados en base a mediciones realizadas en la propia cumbre del volcán Llullaillaco y evaluadas también con especialistas estadounidenses, europeos y argentinos.




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