La ruptura en La Rioja entre el PJ del gobernador Sergio Casas y su exaliado Alberto Paredes Urquiza, intendente de la ciudad capital y hoy en filas de Cambiemos, llevó un escándalo institucional en la Legislatura, donde el oficialismo impidió la asunción del diputado provincial Felipe Álvarez con una denuncia por supuesta falta de rendición de cuentas.
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El hecho ya lleva más de dos meses sin resolución, y ahora deberá definir la Justicia la situación del exvice intendente riojano y afín a Paredes Urquiza. El caso está en manos del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja tras una acción de amparo promovida por Álvarez durante la feria judicial de enero.
Mientras el presidente del Tribunal de Cuentas provincial, Luis Zamora, acusa a Álvarez de no rendir cuentas como viceintendente de la capital al frente del Concejo Deliberante, el electo diputado, que no pudo asumir su banca, acusa al PJ de realizar un "golpe institucional".
Álvarez presentó a la Cámara las rendiciones de cuenta efectuadas ante el Tribunal de Cuentas Municipal, el órgano de control competente, afirma. Para los diputados del oficialismo, esto no es, sin embargo, suficiente.
"Justo cuando el Gobierno provincial atraviesa una gran crisis surge esto. Son capaces incluso de intentar meterme preso, no tienen límites. No es más que una cortina de humo para tapar escándalos como el abuso de poder", disparó Álvarez.
El caso podría terminar en la Corte Suprema de la Nación si no hay acuerdo en la provincia.
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