21 de febrero 2010 - 22:31
Lifschitz baja los brazos ante inseguridad en Rosario
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Miguel Lifschitz
Las estadísticas que maneja el hombre encolumnado en Santa Fe Federal -sobre la base de información proporcionada por las ONG ligadas a la prevención del delito-muestran que en 2009 se registraron en Rosario más de 130 homicidios en situaciones de violencia o inseguridad urbana, lo que representa un índice de 13 crímenes anuales cada 100.000 habitantes.
Según la Organización Panamericana de la Salud -recordó-, un indicador «aceptable» de criminalidad se ubica entre 0 y 5 homicidios anuales, mientras que si es de entre 5 y 8, el escenario es más delicado y, si supera los ocho crímenes por año cada 100 mil habitantes, la situación de inseguridad es grave y «epidémica».
«Tras las elecciones, Lifschitz creó la Subsecretaría de Seguridad Pública, pero en el Presupuesto 2010 no hay ninguna partida dedicada específicamente a la inseguridad», remarcó Giuliano, además de sostener que si bien «la tarea de la seguridad les corresponde a la provincia, es importante que la municipalidad coopere, por caso, con nuevos destacamentos o instalando cámaras de video para prevenir el delito y no sólo para recaudar multas de tránsito».
Con el mismo énfasis, el diputado provincial justicialista y secretario del partido en Rosario, Luis Rubeo, cuestionó que el intendente «se refugia diciendo que la inseguridad es un problema que debe atender el Gobierno provincial». Según Rubeo, «no se involucra en el tema» y con la excusa de que es la responsabilidad del gobernador, desde el municipio «no se invierte absolutamente nada».
«Hay muchas cosas que Lifschitz podría hacer por la seguridad de Rosario, que es una ciudad muy grande, con muchos habitantes, que no puede no ocuparse de este flagelo a la espera del auxilio de la provincia. Se tendría que apuntar a la iluminación de las calles y a los accesos para que haya una mejor vinculación entre los barrios», enumeró el diputado. En esa línea, agregó que también se debería optimizar el servicio de transporte público «para que los usuarios no terminen convirtiéndose en rehenes de los delincuentes mientras esperan el colectivo en una esquina».
La ciudad cuenta con la Guardia Urbana Municipal (GUM). «Es muy costosa y está formada por inspectores municipales desarmados, vestidos de policía y con una muy difusa función», consideró, por su parte, Giuliano, además de enfatizar que «en otras ciudades del país se fueron modificando».
«Pedimos su disolución y transformarlo en un cuerpo de apoyo de la Policía de la provincia», agregó, además de reclamar la construcción de nuevos destacamentos policiales en los barrios de mayor vulnerabilidad y reforzar la presencia policial, entre otras medidas.
En sintonía, el concejal radical Jorge Boasso propuso la incorporación de mil policías al patrullaje de los barrios más peligrosos y también cuestionó a la GUM. «Hoy son superinspectores que se dedican a secuestrar CD truchos pero que no tienen competencia para muchas otras cosas que preocupan a los vecinos de Rosario», remarcó.
La inseguridad es, sin embargo, sólo parte de las problemáticas que aquejan a Rosario. Por caso, para Giuliano, «Rosario es una ciudad que crece a pesar de la gestión municipal, sobre la base de su enorme potencialidad empresaria y por encabezar una región muy importante en el país».
El concejal reutemista advierte, entre otros puntos, sobre un «déficit de integración» de la ciudad, al «estar partida en una ciudad miseria y una ciudad desarrollada». «Hoy 45 por ciento de la ciudad no tiene los servicios públicos esenciales», grafica.
Por su parte, Rubeo destacó el endeudamiento como el gran obstáculo al que se enfrenta Rosario. «La Intendencia no tiene la capacidad económica para afrontar este año: sin recursos propios, casi todas las obras que encara serán respaldadas con fondos nacionales», disparó el diputado y completó la lista de problemas con, entre otros puntos, el deterioro de la infraestructura de la ciudad y los elevados índices de precarización laboral.




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