13 de septiembre 2007 - 00:00
Luis Juez se aferra ahora a su plan C
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En este contexto, el camino inicialmente trazado por Juez en la disputa poselectoral fue mutando, y ya casi está en el plan C.
Primero, (el A) fue instalar el tema nacionalmente y volcar al kirchnerismo a su favor. Hasta ahí denunciaba al Correo y su manejo de telegramas. Le salió brillante el capítulo mediático, fracasó
el político. A tal punto que en la intimidad, Juez habló de «ingratitud» para referirse al propio Néstor Kirchner. El segundo escenario (el B) fue también «instalar» el escándalo y lograr que la Justicia de Córdoba cediera al recuento voto a voto, criterio jurídicamente muy débil según la ley electoral de Córdoba. Aquí sumó la desconfianza hacia la jueza electoral y se olvidó de los telegramas. También en este caso tuvo éxito en la opinión pública, pero todo indica que el Tribunal Superior dictaminará avalando a la magistrada, Marta Vidal, y el escrutinio terminará abriendo solamente las urnas que presenten problemas.
Finalmente, y de darse esto último, Juez jugará su plan C. El menos deseado, pero igualmente favorable en el corto plazo. Su estrategia será por un lado demorar el mayor tiempo posible el recuento. Mientras el tema electoral esté en agenda él se siente «blindado». En la misma dirección intentará que sus apoderados logren anular la mayor cantidad de mesas posibles, incluso aquellas donde las actas señalen que él ganó ampliamente. Juez se aferra «al milagro» de que con un número significativo de mesas anuladas, puede forzar comicios complementarios para achicar la diferencia de 17 mil votos que Juan Schiaretti le sacó en el conteo provisorio. Al mismo tiempo mantendrá el más alto perfil posible en los medios, y su blanco más directo será, casi exclusivamente, el matrimonio presidencial. Juez reconoce que esperaba más, lo que todavía no advierte es que, hasta ahora, y al menos para el corto plazo, lo suyo es todo rédito.




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