Los manifestantes protagonizaron el jueves violentos incidentes en el yacimiento, que incluyeron la destrucción de vehículos de la empresa.
A pesar del impacto causado por el trágico accidente en Chubut y las repercusiones políticas del conflicto que mantiene en vilo a la provincia, se mantenían ayer los piquetes en las rutas de acceso a Cerro Dragón, el yacimiento de petróleo y de gas más grande del país.
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La conmoción tras la confirmación de más de una docena de víctimas fatales, entre las que había gendarmes que habían cumplido tareas en la toma ya desactivada de la planta de almacenaje de crudo, y los decretos de tres días de duelo en la provincia y de dos a nivel nacional, postergaron el diálogo que se había iniciado el lunes para intentar llegar a una solución de la crítica situación.
Sin acuerdo luego de la primera reunión entre el Gobierno de Martín Buzzi, los representantes de la petrolera Pan American Energy (PAE) y los manifestantes, que son miembros de la agrupación de disidentes de la UOCRA autodenominados «Los Dragones», las negociaciones pasaron a un cuarto intermedio ese día por la medianoche.
Desde PAE denunciaron que no pueden retomar las tareas habituales porque continúan los piquetes. «Cuando nuestras caravanas intentaron subir fueron apedreadas; no se pudo subir a trabajar», dijo el CEO de la compañía, Oscar Prieto. «Ayer (por el lunes), la Justicia y los escribanos estuvieron haciendo el inventario de los daños; el grado de destrucción y el salvajismo con el que han actuado es realmente grave», denunció y anticipó que «va a tomar muchas semanas volver a la normalidad».
Por su parte, uno de los voceros de «Los Dragones», Guido Dickson, explicó que el conflicto se origina en una situación de «discriminación»: «Este año hubo un aumento paritario para los petroleros del 23% a partir de enero y a nosotros, que tenemos convenio UOCRA, nos dan un aumento del 12%. Por eso, reclamamos el 11% de diferencia...». Agregó luego que se decidió llevar adelante la toma de la planta porque «perdimos la confianza en la operadora» y calificó lo sucedido como «un conflicto laboral».
De esa manera, «Los Dragones» intentaron despegarse de las acusaciones que relacionan sus reclamos con fogoneos opositores que buscan amplificar un contexto crítico. Cristina de Kirchner dijo ayer en cadena nacional que no quedan dudas «de que hay intereses políticos y sindicales detrás», que la toma del yacimiento fue para producir «un evento que escandalizara y desestabilizara al Gobierno y las instituciones», y enfatizó que «si estaban buscando un muerto, ya los han encontrado en un accidente».
Asimismo, la Presidente apuntó a Buzzi por no «hacerse cargo» personalmente del problema. «Cada gobernador tiene que hacerse cargo de la seguridad de su provincia», sostuvo. En tanto, Buzzi expresó consternación e indignación por la tragedia y dijo que «la Presidenta tiene toda la razón, el episodio desbordó todos los límites y está claro que lo que algunos buscaban era provocar enfrentamientos violentos entre quienes ocupaban Cerro Dragón con las fuerzas federales o los efectivos provinciales».
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