30 de enero 2009 - 00:00

Oficializan eximición de tarifazo

  • Las distribuidoras de energía eléctrica Edenor, Edesur y Edelap mantendrán la excepción del cobro del aumento tarifario a usuarios residenciales que carezcan de servicio de agua potable, gas natural en red y a los «electrodependientes», anunció el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).

  • El organismo notificó, además, que para los usuarios que estén exceptuados de ese incremento y que lo hayan pagado en la última factura, «se tomará la diferencia abonada como débito a su favor a reintegrarse en las próximas boletas de electricidad».

    Esta semana, la Justicia prohibió a las distribuidoras cortar el servicio a aquellos usuarios que se nieguen a pagar el aumento por considerarlo abusivo o, simplemente, porque esté fuera de su alcance económico.

    El ajuste en las tarifas de electricidad, que en algunos casos llegó al 400%, despertó numerosos reclamos de vecinos y entidades de consumidores (ver foto). Ésta es una de las razones -además de la intervención judicial- por las que el Estado tomó la decisión de intervenir y finalmente las empresas deberán exceptuar a los usuarios residenciales que se encuentren en alguna de estas situaciones:

  • Viviendas con múltiples hogares y un solo medidor.

  • Viviendas con anexo de actividad comercial (pequeños comercios, talleres de oficios, entre otros).

    Para ambos casos, según una resolución del ENRE, los usuarios deberán pagar la factura del bimestre anterior y las compañías contarán con un plazo de 60 días para proceder a habilitar nuevos suministros por separado: hogar y/o actividad comercial.

    El ente regulador también notificó que para aquellos usuarios residenciales cuyas viviendas no poseen servicio de agua corriente o gas natural por red domiciliaria, y que hayan pagado el total facturado a los valores del anterior cuadro tarifario, e iniciado el trámite de excepción, éste se debe considerar como cancelatorio.

    De esta manera, continúa la polémica disputa por los fuertes aumentos tarifarios que se registraron para el bimestre noviembre-diciembre, que ya demandó la intervención de la Justicia prohibiendo a las empresas cortar el suministro a quienes no abonen sus facturas con subas.

    Las denuncias de los usuarios señalan que en la mayoría de los casos se registraron aumentos que superaron el 400%, además de los más extremos en los que por el mayor consumo y las multas que ellos conllevaron, el incremento llegó al 1.000%.

    El malestar se generalizó de inmediato entre los usuarios, mientras las empresas y las divisiones ligadas al sector de la energía eléctrica sostienen que «no se puede seguir destinando miles de millones de dólares a subsidiar el suministro».

    Si bien en un principio el Gobierno defendió el aumento tarifario, al señalar que sólo afectaba al 8 por ciento de los usuarios, debido al reclamo generalizado reconoció la desproporción denunciada por los vecinos.
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