Peronismo disidente se abre paso en JxC con foco en 2023

Ambito Nacional

De cara a las elecciones de medio término, el peronismo disidente comenzó a ganar territorialidad bonaerense con el objetivo concreto de llegar a 2023 como una opción de porte dentro de Juntos por el Cambio.

El movimiento es claro. Y tiene sentido. Ante la indecisión electoral de la exgobernadora María Eugenia Vidal, el ala peronista opositora comenzó a ubicar sus fichas en el mapa bonaerense con las particularidades del caso.

De Emilio Monzó a Joaquín De La Torre, pasando por Cristian Ritondo y Diego Santilli, el peronismo disidente salió a jugar con la clara intención de negociar las listas de 2021, obtener una representación legislativa y buscar la visibilidad necesaria para cumplir el fin primario de convertir la ilusión de una candidatura a la gobernación en realidad.

Sin embargo, no se trata de un espacio de unidad. Pese a que entre algunos de los pretendientes hay buena relación, los deseos individuales se imponen. Y las diferencias están a la vista.

No es secreto que el expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación tiene un plan en marcha. Monzó empezó a mostrarse como una opción de centro dentro de un espacio en el que buscan mayor amplitud pero con la mayor distancia posible ante los más reaccionarios.

De gran conocimiento en la cuarta sección, donde fue intendente de Carlos Tejedor (2003-2007), Monzó viajó en los últimos días a Trenque Lauquen donde su hermana, la concejal Virginia Monzó, es la encargada del armado político de la juventud local. Pero como era de esperar su visita no cayó en gracia de Juntos por el Cambio.

Sucede que el intendente, Miguel Fernández, quien además es presidente del Foro de Intendentes radicales, es uno de los integrantes de la mesa chica de la alianza a nivel provincial junto con el presidente del bloque de Diputados de JxC, Maxi Abad, quien se encuentra disputando la interna por la presidencia del comité provincial de la UCR con Gustavo Posse, aliado político de Monzó en la Legislatura.

Quien también ya expresó sus deseos de ser candidato es Joaquín De la Torre. El exministro de Gobierno de Vidal quiere ser la cara visible del peronismo tradicional. Y su objetivo es conseguirlo como parte de Juntos por el Cambio. Claro, no será fácil. Pero ante un panorama complicado para JxC, el exintendente de San Miguel pretende ser el representante de lo que fueron las derrotas más duras que sufrió el kirchnerismo en la Provincia ante Francisco de Narváez en 2009 y Sergio Massa en 2013.

Para eso, busca elevar el perfil de cara al 2023 y poner la representación territorial que tiene en más de 40 distritos en consideración para obtener la mejor negociación posible frente a las elecciones del 2021. De buena relación con el grupo Dorrego, De la Torre se dio el lujo de ser el único candidato que ya cuenta abiertamente con el apoyo de un intendente de la Provincia. Se trata de Mariano Iset, a cargo de Coronel Rosales, quien en una entrevista reciente aseguró que “me encantaría que fuera nuestro próximo gobernador”.

Tanto Monzó como De la Torre cuentan con algo a favor hasta para sus propios contrincantes internos del PRO: ambos fueron intendentes. Y se sabe que desde el Grupo Dorrego no tienen intención de apoyar ningún salto más desde la Capital Federal.

Por eso, tanto el vicejefe de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli, como el diputado nacional Cristian Ritondo, tienen sus deseos atados a la decisión natural de María Eugenia Vidal. Claro que si no es la exgobernadora quien se ponga al frente, intentarán sumarse a una lista de candidatos que, de seguro, y con el correr de las semanas, irá ganando volumen.

Dejá tu comentario