11 de diciembre 2003 - 00:00
Rovira inicia la gestión con oposición legislativa
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Marcando los decibeles de la puja, ayer por la mañana Rovira denunció que hay «conflicto de poderes» y aseguró que nunca en 20 años de democracia vio una «persistente extorsión a quien legítimamente se ganó la confianza del pueblo para gobernar». Habló de las «leyes de la vergüenza» y dijo que aún le queda «birome» para vetar el presupuesto, luego de haberlo hecho ya con «más de 40 leyes». Fue durante la asunción de Jorge Brignole -de su Frente Renovador- como intendente de Posadas.
«La oposición quiere gobernar desde la Cámara», denunció ayer un allegado a Rovira. «Esto no tiene retroceso y termina en la intervención federal del Poder Legislativo», advirtió un analista local. En la otra vereda, ayer el puertista Luis Viana aseguró que «nada será posible sin diálogo, sin consenso» e instó a «dejar de lado las agresiones políticas y personales».
Pasada por el filtro de las urnas, la Legislatura estará integrada por 13 legisladores del PJ -de bandera puertista-, 11 del Frente Renovador de Rovira, 6 de la UCR, 2 de Proyecto Misiones, 1 del Map, 1 del Fregen y 1 del MID. Una relación de fuerzas donde nuevamente el rovirismo sale perdidoso, con la alineación de buena parte de las fuerzas contra el oficialismo, aunque ninguna tiene mayoría simple. En rigor, habrá que ver la postura que mostrará la UCR oficial.
En ese marco, ayer Viana fue reelecto como presidente de la Cámara. Una situación así se vive en Posadas, con un intendente renovador y un Concejo donde también pisa fuerte el puertismo. En medio de esos cortocircuitos, anoche Rovira juró ante la Legislatura.
El nuevo foco de conflicto es nada menos que el Presupuesto 2004. Más allá de la pretensión oficial inicial, la Legislatura aprobó un plan de gastos que le saca de las manos al gobernador la facultad de renegociar la deuda, modificar directorios y crear fideicomisos. Facultades trasladadas al Ejecutivo durante la gestión Puerta y que de esta forma volvieron al Poder Legislativo. Además, la pretensión de Rovira de extender la Ley de Emergencia Económica por otros dos años se convirtió en una prórroga de sólo seis meses, entre otras modificaciones.
Para el rovirismo, este presupuesto ata de manos al gobierno. Por eso, además de vetar la ley, no descartan denunciar penalmente a algunos legisladores, que -aseguran- se verían beneficiados con el cobro con anticipación de bonos CEMIS.




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