2 de enero 2003 - 00:00

Ruedas dulces norteñas

Desde los tiempos de la colonización, el placer por este tipo de manjar dulce era bien conocido por los habitantes de la región, y de las zonas andinas de Chile, Bolivia y Perú. Veamos, en esta edición de Sabores Regionales, la versión salteña del rosquete. El primer paso consiste en batir 12 yemas con 4 huevos, hasta lograr un preparado espeso. Luego se deben agregar la harina y el alcohol, y darle el adecuado toque de sal.
 Preparación
La incorporación a continuación de la margarina disparará el capítulo deportivo de la cuestión: habrá que preparar brazos y manos para amasar el producto resultante.
Cuando se logre la consistencia necesaria, la idea es formar masitas en forma de rueda, de alrededor de 5 centímetros.
Los rosquetes resultantes deberán ser hervidos luego en una olla, escurridos y secados cerca de 20 horas al sol, según lo dicta la receta tradicional. Recién entonces las ruedas deberán ser llevadas a horno fuer-
te, hasta que estén co-
cidas.
En esta instancia sólo queda pendiente el aspecto «cosmético» de la incursión culinaria. Para blanquearlos, hay que hervir el agua con el azúcar hasta gestar el almíbar a punto hilo.
A esa preparación caliente se deben anexar luego las claras batidas a punto nieve, con unas gotas de limón, y batir hasta unificar los ingredientes. Será el atractivo maquillaje que recibirán los rosquetes -con un pincel-, para por fin ya llevarlos a la mesa.

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